Cruce de amenazas entre clanes del Real Madrid

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Las últimas victorias del equipo de Zidane no esconden el malestar de Florentino Pérez con un peso pesado de la plantilla

Florentino Pérez trabaja el Clásico entre Barça y Madrid en los despachos

21 de abril de 2016 (15:59 CET)

El Real Madrid se ha recuperado deportivamente de las decepciones de los últimos meses, pero el desenlace de la temporada sigue siendo incierto. El equipo de Zinedine Zidane aspira a ganar la Champions y la Liga, pero Florentino Pérez tiene muchos asuntos pendientes. Entre ellos, la renovación de la plantilla. Tras especular con la venta de Cristiano Ronaldo, todo parece indicar que el portugués cumplirá su contrato hasta 2018 y, posiblemente, lo ampliará dos años más. Otro tema caliente es el de Sergio Ramos.

El presidente del Real Madrid está muy molesto con el capitán madridista desde que renovó su contrato, el pasado verano. Florentino Pérez ha criticado, en círculos privados, que Sergio Ramos no ha defendido a la entidad como debería hacerlo y que su rendimiento deportivo ha caído en picado durante toda la temporada. Entre lesiones y sanciones, SR4 se ha perdido muchos partidos.

Sergio Ramos y su entorno más íntimo están molestos con las filtraciones de Florentino. Con los continuos rumores sobre su vida privada y escapadas a Sevilla. El futbolista sabe que el presidente controla a muchos medios de comunicación, pero amenaza con sacar a la luz pública algunos trapos sucios que no serían del agrado del máximo dirigente. No quiere sufrir el acoso que padeció Iker Casillas ahora hace un año.

Nueva ofensiva

Florentino, por su parte, no descarta una nueva ofensiva. En Ok Diario y en El Chiringuito de Mega, Sergio Ramos ha sido muy criticado. El presidente mantiene una relación muy estrecha con Eduardo Inda y Josep Pedrerol, directores del periódico digital y de la tertulia deportiva más polémica de la noche deportiva.

Sergio Ramos fue el héroe de la Décima. Entonces, Florentino Pérez prometió una mejora salarial al futbolista, pero las negociaciones se dilataron durante muchos meses. Un año después, el presidente accedió a pagarle 10 millones de euros netos por temporada. A cambio esperaba más y, sobre todo, un mayor compromiso hacia la entidad.

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