Cristiano Ronaldo pierde los papeles con Messi al llegar a Madrid

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La batalla por el Balón de Oro abre la brecha

Gareth Bale y Florentino trazan un plan contra Cristiano Ronaldo | EFE

30 de octubre de 2016 (11:58 CET)

Rivalidad directa. Cristiano Ronaldo consiguió el pasado sábado por la tarde terminar con una sequía goleadora que le había atacado de cerca en el Real Madrid. El crack portugués firmó un inicio de temporada pésimo, por lo que los bajos ánimos y la desconfianza le perseguían dentro y fuera del terreno de juego. El jugador, competitivo como ninguno, sabía que se le estaba escapando del Balón de Oro.

Al finalizar la pasada campaña, el de Madeira se veía como el claro vencedor, ya que tenía la Undécima y el título de campeones de la Eurocopa de Francia en el bolsillo. Sin embargo, con un arranque de curso que ha dejado mucho que desear, las papeletas han ido menguando en la candidatura de Cristiano. El luso no ha mostrado el brillo ni el peligro habitual, por lo que la incertidumbre le ha perseguido de cerca.

La celebración más completa

Aun así, el sábado tuvo la oportunidad de romper por fin con la mala dinámica y no la desaprovechó. Ronaldo no firmó su mejor partido, pero sin embargo, fue el más efectivo del equipo. El luso se echó al equipo a las espaldas y logró remontar un partido contra un rival más que incómodo. Con un hat-trick en su diana, el de Madeira sentenció un duelo clave: el conjunto madridista se mantiene en la cabeza de la clasificación de la Liga.

Sin embargo, la noche terminó aún mejor de lo esperado. Su rival directo, Leo Messi, no brilló ni consiguió ser clave para el FC Barcelona. Ante un Granada con mucha garra, los azulgranas sufrieron para acabar llevándose los tres puntos. En este caso, el principal seguidor de este encuentro fue Cristiano. El portugués sabe que su competencia clara es el argentino, por lo que no pierde pista de sus actuaciones sobre el césped.

Al aterrizar a Madrid, el atacante luso no dudó en ir a celebrar su resurgir, aunque se mantuvo alerta, preguntando a sus acompañantes reiteradamente sobre el partido que estaba en marcha: Barça-Granada. La celebración acabó de ser total cuando conoció que Messi no había ampliado su cuenta personal. La batalla fría por el Balón de Oro sigue dando coletazos.