Las pestes de Sara Carbonero contra un niño mimado de Florentino Pérez (y la puñalada más sucia de Iker Casillas)

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El pasado llama a la puerta del Real Madrid

La realidad oculta del negocio de Sara Carbonero sale a la luz

30 de abril de 2017 (13:51 CET)

Los celos y las envidias están a la orden del día en el mundo del fútbol. También en la moda y en la televisión. Campos en los que se desenvuelven como pez en el agua Sara Carbonero e Iker Casillas.

Fueron la pareja de moda en 2010. Protagonizaron el flechazo del verano. Un bombazo de amor que dio la vuelta al mundo desde Sudáfrica.

Las cosas han cambiado. Mucho ha llovido desde entonces. Además de agua, las críticas han caído como chuzos de punta sobre sus cabezas.

La escapada a Oporto fue la mejor manera de amortiguar el impacto. Ahora, Casillas se centra en conseguir la liga portuguesa (están a tres puntos del Benfica).

Sara, por su parte, lidera su empresa de moda, Slow Love, que pese al desplome inicial, ella sostiene que remonta.

Sin embargo, no consiguen vivir aislados de lo que ocurre en Madrid

El noviazgo de Sergio Ramos con Pilar Rubio restó protagonismo a Iker/Sara. Pronto, el actual capitán del Madrid acaparó los focos desplazando a su amigo.

De Gea y Edurne

Un mal menor. No así la nueva pareja de moda que amenaza con desbancar definitivamente el binomio Casillas-Carbonero.

Se trata del otro gran portero de España, David de Gea, que encarama su regreso al Bernabéu. Se dice que Florentino puede llegar a pagar más de 70 millones de euros.

De Gea mantiene una relación sentimental desde hace varios años con la cantante Edurne. Ella va como loca por tenerlo en Madrid.

Lejos queda ya la campaña que enfrentó a Casillas con De Gea en el Madrid como en la selección.

Sara también estuvo en el punto de mira junto a periodistas amigos que no dudaron en recordar el antimadridismo de De Gea.

Se llegó a avisar que su llegada al Bernabéu, con Iker, sería un infierno y que la prensa amiga de la pareja le haría la vida imposible. Que De Gea acabara con la titularidad de Iker en la Roja fue la puntilla.

Por ello, si finalmente se cierra el fichaje y las cosas no salen bien, las puñaladas podrían volar en Madrid. 

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