Las calabazas de Iker Casillas acaban con la paciencia de Sara Carbonero

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La presentadora elige destino después de Oporto

Los hombres en la vida de Sara Carbonero antes de Iker Casillas

13 de julio de 2017 (19:14 CET)

El futuro de Iker Casillas se estanca. Parecía que el símbolo español no tendría problemas para encontrar acomodo fuera del Oporto, pero se ha topado con varios obstáculos.

El último en darle calabazas fue el Liverpool. Antes le cerraron la puerta PSG, Arsenal o Roma. Casillas pensaba en Anfield como un destino ideal para cerrar su etapa en la élite. Pero la Premier no tiene lugar para un guardameta venido a menos. Y Oporto se convertíá en el mejor hogar de acogida. 

Sara Carbonero no era partidaria de un cambio de domicilio. Y menos aún sustituir Oporto por Liverpool. Distinto habría sido si la opción hubiera girado en torno a Londres, una ciudad marcada en rojo en la psique de la presentadora. Pero en la capital inglesa nadie 'picó'.

Han pasado siete años desde aquel famoso beso que dio la vuelta al mundo en Sudáfrica. Una boda secreta, dos hijos (Lucas y Martín), y un traslado de país han marcado la trayectoria de esta pareja, donde Sara sigue teniendo mucho qué decir.

Ella tampoco quería mudarse a Turquía, lo que llevó a Casillas a rechazar una oferta que le llegó del Antalyasport. En este caso, el de Móstoles tampoco estaba por la labor.

El punto de fricción llegaba con las ofertas para volver a España. Casillas no quería medirse al Real Madrid, el club de su vida, a pesar de que salió escaldado y por la puerta de atrás.

El guardameta era tajante en este sentido y pudo decir 'no' a clubes como la Real Sociedad, el Sevilla, Las Palmas y el Málaga. Opciones que no desagradaban nada a Sara que, descartada la vuelta a 'casa', y con la paciencia al límite, forzó para seguir en Portugal.

Con la Super Liga china descartada a corto medio/plazo, la familia aguantará en Oprto con un recorte salarial que A Bola sitúa en 3,5 'kilos', de 11 millones a 7,5 brutos.

Y la próxima campaña todo apunta a un único horizonte: la MLS, en EEUU. Un destino que dibuja una sonrisa en la cara de Sara. 

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