El retoque de bisturí más secreto de Sara Carbonero 

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El secreto mejor guardado de la mujer de Iker Casillas

El secreto mejor guardado de la mujer de Sara Carbonero

25 de abril de 2017 (13:27 CET)

Deslumbra. A sus 33 años, Sara Carbonero continúa siendo una de las caras bonitas más codiciadas de nuestro país. La mujer de Iker Casillas atraviesa uno de los momentos más plácidos de su vida, por lo que lo refleja en cada acto o imagen que publica.

Desde Oporto, la toledana mantiene su influencia en tierras españolas. Y es que cada vez son más firmas las que confían en la comunicadora para que protagonice las campañas publicitarias.

De hecho, esta misma mañana Sara ha cogido un avión por trabajo. A juzgar por sus Stories de Instagram, Carbonero se dirige a iniciar un nuevo trabajo con Bugaboo Luggage –una empresa dedicada a bolsos y maletas de viaje-.

Un ejemplo más que se suma a su lista de pretendientes, ya que los proyectos no le faltan. Reconvertida en icono de la moda, la diva levanta pasiones entre las marcas más selectas.

Un físico de primer nivel

Tanto es así que por su gancho en las redes sociales y por su imagen de familia feliz, la de Corral de Almaguer es una buena baza para las campañas publicitarias de primer nivel. Vende, y mucho.

Sin embargo, esta sutileza, elegancia y profesionalidad de Carbonero se acompaña con un físico más que envidiable. Tras recuperar su figura después de los recientes embarazos, Sara continúa siendo una de las mujeres más deseadas de nuestro país.

Ahora bien, parece que más allá de una genética envidiable y muchos cuidados, la esposa de Casillas tiene otro as en la manga: un pequeño retoque.

Tal como desvelaron en su momento infinidad de medios, la toledana podría haber pasado por el quirófano para aumentar su pecho.

Hace unos cuatro años, esta información corrió como la pólvora, coincidiendo con su adelgazamiento para resaltar más su cuerpazo.

Bajo ningún concepto la mujer de Casillas ha aceptado esta intervención. Sin embargo, esta negación no ha callado los rumores que siguen sobre la mesa.

Muy sutil, elegante y discreta a la hora de vestir, Sara no acostumbra a llevar escotes destacados. Aun así, es una realidad que sus curvas sigue marcando tendencia.

Solo ella, su entorno más íntimo y los cirujanos, si los hubiera, bajo contrato de confidencialidad, conocen la verdad.

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