La dieta de Vicky Martín Berrocal para adelgazar sin renunciar a comer bien

Vicky Martín Berrocal desvela que se sometió al ayuno intermitente durante el confinamiento para adelgazar y mejorar su salud cardiovascular

Fotografía: La dieta de Vicky Martín Berrocal para adelgazar sin renunciar a comer bien
Fotografía: La dieta de Vicky Martín Berrocal para adelgazar sin renunciar a comer bien

Vicky Martín Berrocal ha demostrado siempre su fuerte personalidad. Nunca ha tenido inconveniente en el que dirán. Siempre se ha considerado una mujer entrada en carnes, sin embargo eso a ella le da absolutamente igual. La empresaria ha demostrado que hay que quererse uno mismo por encima de todas las cosas. Y eso mismo hace ella. No le importa mostrar su cuerpo, ella misma se llama «doña muslo». Y es que la diseñadora confiesa que no puede dejar de comer. Ella se somete a tratamientos de belleza, hace deporte, pero no puede renunciar a la buena comida.

Fotografía: La dieta de Vicky Martín Berrocal para adelgazar sin renunciar a comer bien

Vicky Martín Berrocal confesó en sus redes sociales que se había sometido al ayuno intermitente, una práctica que llevan a cabo muchas celebridades alguna vez en su vida, como por ejemplo Tamara Falcó e Isabel Preysler. La diseñadora lo hizo durante el confinamiento para no engordar más kilos de los debidos al moverse poco o nada de casa.

Existen muchas formas de ayunar, de hecho, la más extrema es dejar de comer durante un tiempo determinado. Unos días en los que solo se ingieren líquidoscomo agua, té o caldos suaves, que sirven para depurar el organismo y despejar la mente.

Vicky hizo un ayuno menos radical que éste. La suya era una dieta intermedia. Ella mantuvo su figura con el ayuno 16/8. Esto quiere decir que, durante 16 horas al día no se consumen alimentos sólidos, que se condensan en las horas restantes.

Luego está el ayuno 12/12, que es por el que empieza todo el mundo que lo lleva a cabo ya que es muy fácil de seguir y nos ayuda a comer en unas horas determinadas. Es decir, si cenamos a las ocho de la noche, no podremos desayunar hasta las ocho de la mañana.

Con esta práctica se busca perder un poco de peso, pero también mejorar la salud cardiovascular y reducir el nivel de azúcar en sangre. Perdemos peso porque mientras ayunamos se hace uso de energía almacenada.