Estupor por el último retoque de Alejandra Rubio en la cara

Alejandra Rubio enseña su nuevo color de pelo, totalmente anaranjado, y sorprende a sus seguidores con sus voluminosos labios

Alejandra Rubio
Alejandra Rubio

Alejandra Rubio es la única Campos que se salva de la hoguera. Parecía que esto de los medios de comunicación no iba a con ella, pero con el paso del tiempo ha sabido encontrar su sitio y capearlos con el mismo arte que su abuela y su madre. La hija de Terelu Campos ha venido para quedarse. Actualmente colabora en ‘Viva la vida’ y en el debate de ‘La islas de las tentaciones 2’.

La tertuliana también se parece mucho a su familia en su forma de vivir, a todo tren. En muchas ocasiones se la puede ver con botas o bolsos de más de 1.000 euros. Desde que rompió con Álvaro Lobo, aunque ahora han vuelto, Alejandra dejó de lado el negro para probar otros colores en su vestimenta. Ahora su favorito es el rojo. En este último año ha cambiado mucho de imagen hasta que parece que ha encontrado su sitio. Su color de pelo era un negro azabache, ella quería llevar ahora un color mucho más claro, pero había que rebajar los tintes poco a poco porque era imposible pasar de uno tan oscuro a uno tan claro.

Esta semana ha enseñado su nuevo e increíble ‘look’. Un pelo totalmente anaranjado. Ese era el tono que deseaba. Para conseguir este nuevo cambio que ha mostrado ya en sus redes sociales se ha pasado un total de seis horas en la peluquería. Este color recuerda un poco al que lució Terelu hace escasas semanas. Este color pelirrojo le sienta de maravilla a su piel clarita. Su estilista, experto en coloración, Roberto Alegre, que también es artífice de los looks de Marta López Álamo, ha compartido el resultado en su cuenta de Instagram.

Pero aún hay más. En la fotografía que ella ha mostrado todos sus seguidores dejan de lado la melena rojiza de Alejandra para centrarse en sus labios. Muy carnosos y voluminosos. Los fans de la colaboradora observan un cambio importante de fotos atrás a la actualidad. Ya se empieza a decir que podría haberse inyectado ácido. Algo que ella siempre ha negado o por lo menos ha silenciado.