Valentino Rossi | EFE

Valentino Rossi o la pelea de la que nadie quiere hablar (y es por Marc Márquez)

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El piloto italiano y la bronca que pone Yamaha patas arriba

12 de septiembre de 2018 (12:37 CET)

El lío que tienen montado en Yamaha es de los gordos. En el último Gran Premio del Mundial de MotoGP, el líder del equipo, Valentino Rossi, acabó en sétimo lugar a casi 20 segundos del vencedor, Andrea Dovizioso.

Un ridículo espantoso teniendo en cuenta que Yamaha es, junto a Honda y Ducati, uno de los tres equipos que deberían luchar por el campeonato. Pero no. Rossi vio como en Misano, ante los casi 100.000 tifossi que acudieron a animarle, su moto no estaba a la altura.

La pelea en Yamaha

Y el enfado del italiano fue más que mayúsculo. Cuentan desde dentro que la bronca que pegó el ‘46’ una vez acabó la carrera en su box fue de las más fuertes que se han escuchado en años.

Valentino tiene muy claro que la culpa de todo la tiene la moto. Considera que su pilotaje no ha bajado tanto como para que las distancias sean tan descaradas. Y se lo ha hecho saber a los responsables de Yamaha.

Les culpa de hacer el ridículo carrera tras carrera ante un Marc Márquez que siempre tiene una moto competitiva con la que, al menos, optar por la victoria. En Yamaha, por mucho que le duela a Rossi, la palabra triunfo se ha convertido en casi un sueño, no una realidad.

Márquez y Rossi | EFE

Y es que, aunque parezca mentir teniendo en cuenta el potencial del equipo japonés, la última vez que una Yamaha ganó un Gran Premio fue hace 22 carreras cuando el propio Valentino ganó en Assen. La peor racha si ganar desde hace más de veinte años.

La rajada de Valentino Rossi

De ahí que el piloto italiano, consciente de que había hecho el ridículo en su casa y antes los suyos, no tuvo pelos en la lengua y ‘rajó’ de lo lindo al acabar la carrera. Y la diana estaba más que clara: los responsables del equipo.

Ha sido todo un desastre, el problema es que no sabemos el por qué…”, fue la frase que definió el malestar de un Rossi que no se quedó sólo allí: “Va a ser un milagro mantener la tercera plaza del Mundial, tras perder, lógicamente, la segunda, porque ya era un milagro ser segundo, tras Marc, en estas condiciones”, aseguró el italiano que, con el tono irónico que le caracteriza, lo remató así: “No tengo ni idea de qué quieren hacer o hacen en Yamaha, si lo averiguáis, contármelo, por favor”.

Y todo ello con un Márquez que, por mucho que le duela a Rossi, sigue avanzando con paso firme hacia un nuevo Mundial. Será el séptimo. Le faltarán dos para igualar a Valentino. Rossi tiembla, y los nervios están a flor de piel.

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