Valentino Rossi ata al nuevo aliado para destronar a Marc Márquez

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El piloto de Yamaha está preparado para armar el lío en 2017

Valentino Rossi se muerde las uñas

28 de noviembre de 2016 (20:32 CET)

Valentino Rossi ya no se mueve por la ilusión. Eso le ocurría en sus inicios en MotoGP. Ahora se mueve por la ira, la codicia, el rencor y su propio ego.

El piloto italiano quiere volver a ser campeón del mundo cueste lo que cueste por poder decir lo siguiente: "Yo soy el más grande".

Para poder presumir delante de todo el mundo de ser el primer piloto en la historia del motociclismo en conquistar 10 campeonatos del mundo.

Poco importa que solamente siete de ellos –ocho si lograse el que le queda– hayan sido en la categoría reina.

El duelo Rossi-Márquez

Más le preocupa el hecho de que Marc Márquez, con solo 23 años, ya sume cinco en total. Lejos de los registros de Rossi en MotoGP –tres a siete–, pero su ritmo asusta.

Márquez ha ganado tres de los cuatro mundiales de la cilindrada reina en los que ha participado. Al nivel del propio Rossi.

Valentino pinchó durante su primer año, pero luego encadenó cinco temporadas seguidas llevándose el primer puesto. A partir de ahí, el declive.

En los últimos 11 años, Rossi tan solo ha levantado dos títulos mundiales. Hubo un tiempo en que parecía imparable, pero no lo supo aprovechar más y se le ha pasado el arroz.

Maverick Viñales: el elegido

Ahora, tratará de volver al primer escalón del podio con nuevos aliados. Pilotos que ya le ayudaban el curso pasado.

Maverick Viñales es el elegido. Este catalán aficionado al Real Madrid de fútbol es la gran baza del piloto italiano para volver a lo más alto.

Rossi confía en él y cree que hará todo lo posible por trabajar para el equipo, no como le ocurrió con Jorge Lorenzo.

El objetivo del italiano es fácil: ganar tan solo un Mundial más. Sabe que aspirar a más es ser demasiado ambicioso.

Doble objetivo

Si Maverick responde y le ayuda a sumar puntos, Rossi puede ganar. Y si eso ocurre, Rossi le ayudará a ganar en el futuro.

El fin de Rossi es doble: por un lado ganar su Mundial y, por el otro, formar a un piloto capaz de competir la hegemonía del futuro a Marc Márquez.

Viñales es el elegido. El baile está a punto de volver a comenzar. 

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