Marc Márquez se guarda un as en la manga ("Cuando lo vea Valentino Rossi echa a llorar")

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Los avances de la Honda meten el miedo en el cuerpo a Yamaha

El secreto de Valentino Rossi en Honda que liquida a Márquez

15 de marzo de 2017 (01:14 CET)

Valentino Rossi ya no sabe qué hacer para volver a ganar el Mundial de MotoGP. Lleva de luto desde 2009, cuando levantó su último campeonato del mundo.

Los dos últimos años han sido especialmente severos con il dottore. Remontado en la última carrera de 2015 y superado en 2016 por una moto, la Honda, inferior a la suya. El italiano no acepta que a los 38 años le ha llegado la hora de la retirada.

Ha tenido que llegar el joven Maverick Viñales al equipo japonés para darle en los morros. El piloto catalán se come en la pista al nueve veces campeón.

Y Marc Márquez lo celebra. El piloto de Honda sabe que Maverick está llamado a ser su gran rival en el futuro, pero ahora prefiere quitarse de encima a Rossi.

Márquez sabe que si Maverick funciona, Rossi tendrá nuevos problemas similares a los que tuvo con Lorenzo. Porque el italiano no sabe perder.

Cuanto más revueltas estén las aguas en Yamaha, más tranquilo podrá estar Márquez en el box de Honda, junto al comedido Dani Pedrosa.

Pero es que más allá de los problemas de Rossi con Maverick, en Honda tienen otro recado para Yamaha: han encontrado la fórmula del éxito.

La nueva moto de Márquez ya ha suplido la prohibición de las alas con un nuevo carenado. En realidad es una simple evolución del tradicional.

Lejos de inventos y metamorfosis pretenciosas como las de Ducati y Aprilia, Honda opta por un sistema discreto y muy poco agresivo.

Sin alas

Apenas se percibe que es algo más ancho y que la entrada de aire al motor es más amplia. Ni rastro de otras entradas de aire laterales.

Más que carga aerodinámica, parece querer ayudar a la refrigeración del propulsor. Aunque, al ser más grande, y por lo tanto más pesado, debería alterar el equilibrio de la moto.

Honda lleva tiempo buscando reducir los caballitos en la salida de la curva. Con las alas se lograba en parte. La electrónica también ayuda en ese aspecto y es una vía que exploran permanentemente.

Y la sentencia desde Honda es clara: "Cuando lo vea Valentino Rossi, echa a llorar". A parte de Maverick, el italiano tiene un nuevo problema. 

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