Los fantasmas de Valentino Rossi

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El piloto italiano alimenta su polémica doble cara

Valentino Rossi sufre la lluvia de Assen | EFE

27 de junio de 2016 (22:01 CET)

Valentino Rossi vive en una casa embrujada. Rodeado de fantasmas que alimentan su ira y el fuerte ego que lo caracteriza. En los últimos días ha dejado más patente que nunca esa doble cara que lo caracteriza, fruto de su insaciable espíritu competitivo.

Cambian mucho las cosas cuando gana y cuando pierde. Incluso sin la victoria, todo lo que sea sumar puntos es una alegría para il Dottore. No en cambio cuando protagoniza una caída. Y menos si se cae el solo, como le ocurrió este domingo en el circuito de Assen. Sus peores fantasmas se lo llevaron. Volvió nuevamente la peor versión del italiano. La distorsión de la realidad.

Tras la carrera del Gran Premio de Holanda, Rossi cargó duramente contra los comisarios que controlan el circuito y que le ayudaron a empujar la moto. Se quejó de que apenas le ayudaron, de que no se esforzaron lo suficiente. Una nueva forma de desviar la atención, de cargar las culpas sobre aquellos que no la tenían para justificar su error, o mala suerte.

Realidad distorsionada

Siempre quiere ganar y no acepta que las cosas no salgan como quiere. El año pasado, cuando veía como se torcían, destapó el supuesto biscotto entre Marc Márquez y Jorge Lorenzo, negado y rotundamente desmentido por ambos. Este año, tras ganar en el GP de Catalunya, dio la mano a Marc Márquez en símbolo de reconciliación. ¿Habría actuado igual si Márquez le llega a ganar en Montmeló?

Cuando gana, todo es maravilloso. Cuando pierde, vuelven las iras, los odios, la rabia y todo se convierte en una película de terror. Es la doble cara de Vale.  

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