La gran mentira de Michael Schumacher

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El piloto que se debate entre la vida y la muerte forjó su leyenda en Spa

La amenaza de muerte a la familia de Michael Shumacher sale a la luz | EFE

26 de agosto de 2016 (14:54 CET)

Michael Schumacher es el piloto más laureado de la historia de la Fórmula 1. Actualmente, está en el foco de la actualidad por su grave estado de salud. Tras un accidente sufrido en diciembre de 2013 mientras esquiaba, quedó en coma y actualmente no puede valerse por sí mismo. Todo el mundo está pendiente de Schumi por la increíble leyenda en la que se convirtió. Sin embargo, su historia empezó desde abajo y con una gran mentira. A continuación, Marca narra los detalles de cómo se forjó la leyenda del automovilismo en Spa.

La historia de Michael Schumacher en F1 empieza en Londres. Bertrand Gachot, hasta entonces piloto de Jordan, tuvo un altercado con un taxista en Picadilly Circus. El belga fue detenido y, posteriormente, enviado a prisión, por lo que los responsables de la escudería británica tuvieron que contratar apresuradamente un sustituto.

"Gachot utilizó el spray de pimienta de su novia, considerado como un arma ilegal en ese país. No teníamos todos los detalles hasta que nuestro abogado nos llamó diciendo que Bertrand estaba en la cárcel", narraba Mark Gallagher, director de marketing de Jordan.

A una semana del GP de Bélgica, el equipo inglés se había quedado sin uno de sus pilotos. Aunque Schumacher no era la primera opción, el diseñador de Jordan,Gary Anderson, y el mánager del equipo, Trevor Foster, se pusieron tras la pista de un prometedor alemán que venía despuntando en categorías inferiores, Schumacher. Willi Webber, mánager del Káiser, aprovechó la situación para ofrecer a su pupilo. "Eddie Jordan quería saber si había pilotado alguna vez en Spa y yo le contesté que unas 100 veces, lo cual era mentira porque Michael nunca había estado en Spa", cuenta el representante.

Su primer coche de F1

'Schumi' se subió por primera vez al monoplaza, previo pago de 80.000 libras (14,5 millones de pesetas de la época), en un test el martes previo a la cita belga. "La primera vez que Michael condujo un F1 fue un Jordan 191 en Silverstone. Esa primera prueba fue muy interesante. 'Schumi' estaba pilotando mejor de lo esperado. No paró cuando se esperaba, sino que siguió dando más vueltas. De hecho ignoraba las señales del equipo y cada vez iba más rápido.

Al final, uno de los mecánicos tuvo que salir a pista a hacerle señas de que parase", cuenta Gallagher. "Estaba dando giros, cometía algunos errores, pero podías ver su talento natural. Era un coche distinto, pero para Michael no era un problema. seguía corriendo, y creo que en la quinta vuelta hizo la vuelta más rápida de todos los tiempos en Silverstone y pensé, 'OK, este chico es bueno', relata Anderson.

Pese al talento demostrado por el alemán, dos patrocinadores se tuvieron que hacer cargo de las 450.000 libras (82,3 millones de pesetas) que hubo que pagar para que el de Kerpen se subiese al monoplaza en Spa. Desde su llegada al circuito no tuvo problemas en adaptarse. "Trajo su bicicleta y se montó en ella para recorrer el circuito y poder aprendérselo", recuerda el director de marketing.

En su primera sesión en Spa, no dio señales de ser un debutante y acabó undécimo. Aún mejor le fue en la segunda tanda del viernes, clasificándose quinto. "Había mucho jaleo en el paddock, y recuerdo un comentarista volviéndose loco diciendo que Michael cada vez iba más rápido. Podías sentir y entender su entusiasmo", rememora el expiloto Martin Brundle.

Una nueva estrella había nacido

La progresión de Schumacher era constante. "Tras los entrenamientos del viernes hablé con los pilotos sobre algunas correcciones y el sábado Michael voló en su primera vuelta", recuerda el diseñador del equipo. En la calificación fue capaz de superar a su compañero, Andrea de Cesaris, logrando el séptimo lugar de la parrilla. "De Cesaris era un piloto muy veloz y experimentado en Spa", asegura Gallagher.

En el 'paddock' corría la sensación de que una nueva estrella había nacido. "Había mucho revuelo con Michael. Se decía que iba a ser muy bueno, y podías ver que una nueva era empezaba en la F1", afirma Brundle. A pesar de su inexperiencia, su autoconfianza, sobre todo al tratarse de un circuito como Spa, sorprendió a todos.

Sin embargo, la primera carrera de Schumacher no acabó como él habría deseado. El alemán hizo una gran arrancada, adelantando a Jean Alesi y Nelson Piquet -quien se pensó que el alemán se había saltado la salida- antes de la primera curva de La Source. "Fue en ese momento en el que todos nos dimos cuenta que Michael era especial", asegura el campeón de 1996, Damon Hill. Cuando el heptacampeón se preparaba para encarar por primera vez en carrera la mítica subida de Eau-Rouge su monoplaza dijo basta. El embrague sufrió un fallo y de repente empezó a desaparecer entre el pelotón. Michael detenía su Jordan y abandonaba en su primer gran premio.

Briatore lo fichó

La leyenda había dejado su sello y Benetton le llamaría para correr a partir de la siguiente carrera con ellos. 15 días más tarde Schumacher debutaba con la escudería dirigida por Flavio Briatore, acabando quinto y sumando sus primeros puntos.

Trece años después, también en Spa, se cerraba el círculo. El piloto de Ferrari acababa segundo el GP de Bélgica, lo cual le valía para proclamarse campeón por séptima y última vez. "Si piensas lo que he conseguido y cómo empezó todo aquí, que he ganado siete campeonatos aquí en Spa y ahora aquí con Ferrari, son unos números perfectos" declaró un emocionado Schumacher tras su último gran éxito.

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