La cara oculta de Marc Márquez: lo que pasó en Le Mans

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El piloto toma la palabra

La misteriosa vida amorosa de Marc Márquez | EFE

22 de mayo de 2017 (12:13 CET)

Dos caídas en cinco Grandes Premios. Marc Márquez no está teniendo un buen inicio de temporada. Los resultados del de Cervera están siendo los más irregulares de los últimos años y las sensaciones no auguran que este año vaya a estar en lo más alto en las últimas carreras luchando por el Mundial de MotoGP.

El catalán fue cuarto en Qatar, primero en Austin y segundo en Jerez, pero no terminó en Argentina ni en Le Mans el pasado fin de semana. Unos resultados que le dejan en la cuarta plaza de la clasificación con 58 puntos por detrás de Valentino Rossi –tercero con 62- Dani Pedrosa –segundo con 68 puntos - y Maverick Viñales –primero con 85 puntos-.

Márquez alza la voz

Unos resultados a los que el ilerdense quiso poner una explicación al término del GP de Francia.  "Las caídas no vienen por sí solas. Para estar al nivel de las Yamaha tengo que ir al límite", confesó el piloto de Honda. "Estábamos sufriendo en aceleración, teníamos que ganar en frenadas y es donde hay el riesgo", añadió en sus declaraciones.

En otras palabras, el español está muy mosca con los responsables porque se la tiene que jugar en cada carrera debido a la falta de nivel de la moto en comparación a la Yamaha. Y es que el tricampeón sabe muy bien cuál es el principal problema del que sufren las RC213V, y no es nuevo.

En el 2015, Honda contruyó para Marc una moto con un propulsor demasiado potente, lo que se tradujo en varias caídas del catalán y en el doblete de Valentino Rossi y Jorge Lorenzo.

Para acabar con el problema, los ingenieros nipones modificaron el propulsor para la siguiente temporada, pero se quedaron cortos. Solo la experiencia de Márquez y la mejora en determinados puntos de la electrónica de la moto permitieron al dorsal '93' sumar otro título.

Para esta temporada le habían prometido una moto mejor, pero no dieron con la tecla. A la moto le falta potencia en la salida y en las rectas. El primer golpe de gas de la Honda está muy lejos del resto, y eso se traduce en mucho tiempo perdido en las curvas. Esta situación obliga a Marc a rodar al límite y frenar más tarde, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir caídas. Un problema que se alargará toda la temporada, pues el reglamento no permite evoluciones en el motor.

Golpe en la mesa

El tricampeón no quiere seguir sufriendo con este grave problema y ha exigido a los responsables ciertas mejoras para poder dar lo mejor en la próxima carrera. Concretamente en la electrónica, las suspensiones y los escapes. Con las modificaciones espera mejorar el rendimiento del motor.

En otras temporadas, los malos resultados iniciales le obligaron a tomar demasiados riesgos en la parte final. Una situación que esta campaña podría terminar antes de lo esperado con sus aspiraciones al título.