Jorge Lorenzo pide ayuda con la Ducati a una estrella de las motos (¡y le cuelga el teléfono!)

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El balear se desespera por encontrar un coach que le ayude a dominar la GP17

Jorge Lorenzo trabaja a contrarreloj para convencer a Ducati de que no se equivocaron con su fichaje | EFE

22 de febrero de 2017 (12:01 CET)

Hace semanas ya le dijo a Jorge Lorenzo que no quería saber nada. El mallorquín le pidió que fuera su asistente en pista, su coach, pero el ex piloto no estaba por la labor. Lorenzo volvió a insistir recientemente, pero la respuesta fue la misma.

No entró bien en Ducati. El ex campeón tomó la decisión más arriesgada de su carrera. Firmar por un nuevo equipo en el que todo funciona diferente. Hasta la moto.

El paso de los meses confirma que la adaptación del balear a la escudería está siendo una travesía por el desierto.

No domina la moto

Los test de Valencia, Sepang y Phillip Island dejaron en evidencia que el ex de Yamaha tendrá serios problemas para asumir los tiempos y los resultados que le exigen desde Bolonia.

Lorenzo pensó en contratar a un asistente en pista que le ayudara en la misión de dominar la GP17. Tuvo a Wilco Zeelenberg durante los años que estuvo en la escudería japonesa y pensó que sería una buena decisión tener a uno en su nuevo equipo. Alguien de su confianza que le ayudara a superar este primer año convulso.

En el equipo italiano y el mismo piloto pensaron que Casey Stoner ocuparía el puesto. Los desencuentros con el balear llevaron al australiano a rechazar la propuesta.

Pide ayuda a un viejo conocido

La otra opción que barajaba el motorista era la de Max Biaggi. El italiano es amigo desde hace tiempo de Lorenzo y su relación va mucho más allá de los circuitos. No obstante, Biaggi se negó.

"Efectivamente, tuve esa oportunidad. Pero me habría llevado a tener que integrarme en una estructura que tiene sus propias leyes y equilibrios", comentó hace unas semanas, después de la primera negativa.

Después de un tiempo de rebuscar en el mercado, Lorenzo sigue sin encontrar un coach para esta temporada. Tanto es así que volvió a ponerse en contacto con Max. El no fue más rotundo que el anterior.

Al mallorquín se le acaba el tiempo. Sigue sin controlar su nueva máquina y nadie quiere acompañarle en la arriesgada aventura por la que se decantó a finales de 2016.

Tiene un mes para buscarse la vida. Después el Mundial habrá empezado y el golpe puede ser monumental.