Fernando Alonso pierde los nervios al acabar el Gran Premio de Hungría

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El piloto español termina muy preocupado por su séptimo puesto tras arriesgar al máximo

Guerra interna en Honda-McLaren | EFE

24 de julio de 2016 (16:24 CET)

Comenzó séptimo y acabó séptimo. En su circuito favorito, Fernando Alonso tampoco tuvo opciones de luchar por el podio. El MP4-31 no da para más. El piloto español arriesgó al máximo, pero McLaren no puede competir con Ferrari y, mucho menos, con Mercedes. Perfeccionista como ninguno, implicado como el primero, luchador al máximo, al acabar la carrera, Fernando estalló en el box del equipo británico. De puertas a fuera todo perfecto, pero dentro la impotencia se apodera del asturiano. 

Alonso pasó a Carlos Sainz, pero fue superado por Raikkonen en una acción que dejó muy tocado al bicampeón del mundo. El motor sigue siendo la asignatura pendiente del MP4-31 y Fernando sabe que tendrá muy pocas posibilidades de acabar entre los mejores en las próximas carreras.

Estaba ilusionado

Prudente en sus declaraciones ante los medios de comunicación, Alonso había expresado sus ilusiones a sus hombres de confianza. Estaba convencido de que podía acabar entre los cinco primeros y no descartaba la posibilidad de subir al podio. Sus sensaciones en los días anteriores habían sido bastante buenas, pero la carrera le devolvió a la realidad.

Los avisos de Fernando son claros: el coche no da para más. Así no se puede hacer/lograr nada. Su enfado de puertas a dentro en Hungría era mayúsculo. El español termina contrato en 2017 y los mejores augurios apuntan a que McLaren no podrá competir por el título de Fórmulua 1 antes de 2018. El tercer entorchado es misión imposible."Fernando verá un McLaren campeón por televisión", aseguraba esta misma semana un fuente interna a GOL. Va camino de acertar.

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