El testamento de Michael Schumacher

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El ex piloto dejó por escrito a quién debía ir a parar su elevada fortuna antes del accidente

Michael Schumacher y su mujer Corina en una imagen de archivo tomada en Australia en 2006 | EFE

16 de mayo de 2016 (18:31 CET)

Michael Schumacher siempre fue un hombre responsable, a pesar de su adicción a la velocidad y al deporte de riesgo. Era prudente y pensaba muchísimo en su familia antes de sufrir el grave accidente que le tuvo medio año en coma inducido y que ahora no le permite hacer vida normal. Tan previsor fue el ex piloto alemán que dejó escrito su testamento en 2010, cuando tenía solo 41 años.

Lo escribió justo antes de volver a la Fórmula 1, tras su primera retirada. Entre 2010 y 2012, Schumacher fichó por Mercedes y puso su granito de arena para construir el proyecto que actualmente arrasa en la competición automovilística más glamourosa y mediática del mundo.

Así lo explicó en unas declaraciones que pasaron algo desapercibidas en aquel momento: "Sí, ya hice mi testamento. Soy un padre de familia. Pero eso no tiene que ver tanto con la Fórmula 1, sino con los accidentes que pueden ocurrir en nuestro día a día". Palabras curiosamente premonitorias.

Padre de familia

"Soy un padre de familia", una declaración que define mucho a Schumacher, un tipo muy familiar, que siempre trató de separar drásticamente su vida deportiva y mediática de la privacidad. Siempre protegió mucho la intimidad de su familia y de Corinna, su esposa.

Es por ello que no tuvo dudas a la hora de dejar su testamento a sus seres más queridos. En su testamento, Schumi reparte su elevada fortuna –se habla de entre 900 y 600 millones de euros– a partes iguales entre Corinna y sus dos hijos: Gina-Maria (18 años) y Mick (16). 

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