La traición de Michael Schumacher a Fernando Alonso | EFE

El lado oscuro de Michael Schumacher: el piloto que lo cuenta todo

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Las polémicas declaraciones que dejan por los suelos al alemán

29 de octubre de 2017 (13:12 CET)

Michael Schumacher es y será siempre uno de los mejores pilotos de Fórmula 1 de la historia. Con siete campeonatos mundiales a sus espaldas, el Káiser marcó una época en el automovilismo.

 

Debido al accidente que tuvo mientras esquiaba en 2103 y que le causó graves heridas y daños cerebrales, Michael lleva más de cuatro años en estado comatoso postrado en una cama. Son muy pocas las informaciones sobre su estado de salud, aunque sí que se sabe que es muy crítico y que en cualquier momento podría perder la vida.

 

Desde el momento del accidente han sido muchos, tanto aficionados como pilotos y profesionales del paddock, los que han mostrado siempre una solidaridad y un fuerte aprecio por Schumacher, que sigue siendo uno de los nombres más respetados de los circuitos.

No todo lo que es oro brilla

Pero con el aniversario del famoso incidente que tuvo el alemán con Jaqckes Villeneuve en el circuito de Jerez, que ocurrió hace ya 20 años, unas declaraciones del piloto canadiense han dejado por los suelos la buena imagen de ‘Schumi’.

Durante el Gran Premio de Europa de Fórmula 1 en el Circuito de Jerez Schumacher y Villeneuve protagonizaron un gran duelo que acabó en un choque que supuso que el de Ferrari quedara fuera de la carrera y el de Williams como campeón del Mundial.

Pero, tal y como relata Villenueve, no fue eso lo que le molestó, sino una anécdota ocurrida en la fiesta posterior a la carrera. En la celebración, Schumacher, que no soportaba perder y no había digerido nada bien su derrota, se acercó a darle la mano muy sonriente a Jacques mientras su mujer ‘casualmente’ les hacía una foto.

Esa foto fue la que circuló por los tabloides alemanes durante días dejando a Michael como un señor y como un deportista que aceptaba las derrotas, algo completamente falso y que sus rivales, sobretodo el de Williams, conocían perfectamente.

Un hecho que, por mucho que hayan pasado 20 años y que el estado actual del alemán sea el que es, deja en muy mal lugar al Káiser.