El lado más oscuro de Marc Márquez

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Honda tapa el polémico veto del piloto catalán

Marc Márquez tiene al enemigo muy cerca en MotoGP | EFE

17 de enero de 2017 (17:08 CET)

No todo es oro lo que reluce. Marc Márquez es el dueño y señor en el box de Honda. Con tres títulos ganados en cuatro años, los capos de la escudería no tienen otro remedio que ponerle la alfombra roja.

En el equipo nipón han conseguido hacerse con el piloto más deseado de la parrilla. Con la sutileza y la sonrisa habitual, el de Cervera es el gran rival a batir. Por ello, la marca naranja le sirve en bandeja todo lo que pide.

La historia de amor entre ambas partes es de las más idílicas del paddock. Mientras que el ilerdense se deshace en elogios hacia la escudería, en Honda solo tienen palabras agradables ensalzando la figura de su piloto titular.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, no todo es de color de rosa. Durante la temporada pasada, Márquez tuvo más de una oferta para cambiar de equipo. Los rivales, conscientes de que es el hombre a batir, le tentaron.

Marc dijo 'no' y desde Honda le garantizaron que tendría plenos poderes en el equipo si renovaba su contrato.

El de Cervera aceptó y puso como condición sine qua non  la continuidad de Dani Pedrosa, que también había sido tentado por otros equipos.

El gran escudero de Márquez

El piloto de Lleida siempre ha tenido una buena relación profesional con el de Castellar del Vallés. Dani acepta el rol secundario y hace todo muy sencillo.  Nada que ver con las tensiones que se vivían en Yamaha entre Valentino Rossi y Jorge Lorenzo.

Por su parte, Honda le concedió sus deseos. Aceptó la propuesta de Márquez y frenó las negociaciones que había iniciado para fichar a Cal Crutchlow.

Crutchlow no perdona a Márquez

El británico, de 31 años, es un gran amigo de Rossi. Marc no le quiere ver ni en pintura. Y es que más allá de ello, el catalán tenía claro que Crutchlow no sería tan dócil como Pedrosa ni asumiría su liderazgo. No quiere amenazas.

El piloto inglés tuvo conocimiento del veto de Márquez. No perdona. La balanza hacia Rossi aún es más clara. Se avecinan curvas.