El amuleto de Valentino Rossi para destripar a Marc Márquez en MotoGP

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El nueve veces campeón del mundo se siente preparado para ponerse la décima corona

Valentino Rossi recupera al motero canalla que lleva dentro | EFE

20 de enero de 2017 (15:12 CET)

Año nuevo. 'Look' nuevo. Rossi nuevo.

Valentino Rossi se siente más preparado que nunca para destronar a Marc Márquez. Para tumbarlo. Para regresar a la que siempre fue su silla: la de mejor piloto del mundo.

El italiano quiere recuperar el trono de campeón. Quiere ponerse la décima corona en la cabeza y gritar a los cuatro vientos "io sono il re" (yo soy el rey).

Para empezar con buen pie ha decidido romper con el pasado reciente. Se ha rapado la cabeza, afeitado por completo el vello facial –tampoco tiene mucho– y remarcado ese gran aro que decora su oreja izquierda.

El aspecto de malote que siempre tuvo ya no oculta las arrugas. La edad no perdona. Rossi ya suma 37 años y muchos disgustos a sus espaldas. Especialmente el de 2015. 

Aunque debería quedarse son las alegrías, que han sido muchas. Ahora, con Maverick Viñales a su lado en Yamaha y sin la carga de Jorge Lorenzo se siente mucho más fuerte.

Vuelve el 'bad boy'

Es por ello que manda un mensaje claro a su gran rival, Marc Márquez: "Será un bonito desafío para Márquez la llegada de Viñales a Yamaha". Y es que Viñales imita a Rossi hasta en el aspecto de chico malo. A su vez, parece como si la juventud del catalán inspirase al italiano para recuperar esa esencia perdida. 

Luego recula: "El Movistar Yamaha no es una alianza anti-Márquez. Estamos todos al mismo nivel y hay que ganar a todos".

Y, nuevamente, le atiza: "¿Te robaron el Mundial de 2015?". "Sí", responde. "¿Contundente?", le preguntan de La Sexta. "Sí, contundente", zanja.

El sueño de Rossi es destripar a Márquez. Devolverle la jugada que le hizo en 2015. Pisotearlo. Lo tiene entre ceja y ceja.

Para este año ha recuperado sus pintas de bad boy porque quiere volver a ser el de antes. Quiere dejar a un lado su faceta de empresario para recuperar el motero canalla que siempre fue. Que tiemble Marc.  

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