Toni García: "¿Sabes qué es la ELA? Y en un segundo cambió mi vida"

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El ex jugador del FC Barcelona, enfermo de esclerosis lateral amiotrófica, será homenajeado el domingo en el Municipal de Premià de Mar

'Anty' con Charly Rexach, su descubridor como futbolista

18 de noviembre de 2015 (10:14 CET)

Y de pronto la vida se concentra en un suspiro. A Antonio García González, Toni García, Anty García, como le conocen los buenos aficionados barcelonistas, ese instante supremo llegó de sopetón hace poco más de un año, el 2 de agosto de 2014. "Fui a la Quirón para someterme a unas pruebas porque notaba que me faltaba la fuerza en todas las extremidades, y el médico, nada más entrar en la habitación, me preguntó: '¿Sabes qué es la ELA?' Contesté que sí, pero sin saber muy bien de qué se trataba. 'Hay algo que no me cuadra', me dijo con una cara muy rara cuando ya estaba vestido. 'Las pruebas están bien, pero no coinciden con lo que veo. Tengo dudas y te voy a dejar ingresado esta noche. ¡Ojalá me equivoque!' Al día siguiente me hicieron nuevas pruebas. Cuando volvió, me dijo: 'Aún no sé nada'. Otra noche hospitalizado. Y al tercer día, me soltó: 'Sí, se confirma lo que pensaba: ¡tienes la ELA!' Y en un segundo cambió mi vida".

Catorce casos a la semana

ELA, acróstico maldito. La esclerosis lateral amiotrófica es una de las enfermedades más cabronas y desconocidas que existen. Hoy por hoy no se conoce cura. Es una afección neurodegenerativa asociada a la debilidad muscular progresiva, atrofia y parálisis. Aunque existen tratamientos que pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes. En España se diagnostican cerca de 750 casos de ELA al año, alrededor de 14 a la semana, 1,6 por cada 100.000 habitantes. Y se calcula que existen aproximadamente 2.800 pacientes de ELA en nuestro país. Uno de ellos es Toni García [Barcelona, 1968], ex canterano del Barça con el que ganó la histórica final de Copa de Juveniles de 1986, en Logroño, frente al Real Madrid (6-3) de los Maqueda, Caminero, Aragón, Vilches y Losada.

"'Esto es lo peor que te puede ocurrir en la vida, es devastador', me dijo el médico con mi mujer Sira y mi hermano David al lado. Yo le miraba y me decía: 'Este tío está loco'. 'Si quiere', le dije, 'me pego un tiro o me tiro por la ventana'. 'No exageres', contestó. '¡Coño, no exageres! ¿Tú te has dado cuenta de la gravedad de lo que me acabas de decir?' Me lo soltó de sopetón, sin ninguna psicología". Días más tarde Anty ya estaba en manos del doctor Josep Gámez Carbonell, eminente neurólogo, coordinador de la Unidad Neuromuscular del Hospital Vall d'Hebrón.

Campeón en la vida y en el deporte

Aquel que tiene un porqué para vivir puede enfrentar a todos los cómo. Antonio García, como campeón que es en la vida y en el deporte, en vez de venirse abajo, decidió seguir el consejo de Nietzsche y hacer frente al ELA. Cuenta con la ayuda inestimable de todos los que le quieren. Que son legión, empezando por su familia –su esposa Sira, sus hermanos, su madre (coraje)…–; y acabando por quienes formaron junto a él en los ochenta una de las generaciones de futbolistas más brillantes de la cantera del FC Barcelona: Guillermo Amor, Jordi Roura, Aureli Altamira, Sergi López, Tito Vilanova… Fue Carles Rexach quien se lo llevó desde Ciudad Badía a la selección catalana infantil subcampeona de España y quien, con 14 años, lo hizo azulgrana cuando asumió la dirección del Juvenil B del Barça. Debutó frente al CE Sabadell en la Nova Creu Alta. Jugó seis años con el fútbol base culé. Siempre con el ocho a la espalda.

"Te diré la verdad: no estoy ni enfadado y a lo mejor debería estarlo. Tengo la sensación de estar muy tranquilo. No sé si mi cabeza me lleva por un camino adecuado, pero es así. Procuro que la enfermedad no me ocupe el cien por ciento de mi vida diaria a pesar de las dificultades que tengo, por ejemplo, para caminar. Debería estar cabreado y no lo estoy. Estoy calmado, tranquilo, haciendo lo que me gusta: mi trabajo en la escuela Brafa, el partido de homenaje, el libro [Míster, ¿por qué no yo?] Posiblemente porque estoy ocupado haciendo tantas cosas no soy consciente… Bueno, consciente sí, porque sé lo que me pasa, pero, a lo mejor, realista. Quizás me ayuda a estar así el hecho de que aún soy capaz de hacer cosas. Puedo caminar, con dificultad, sí, pero llego a todos los sitios. A mí lo que me hace tirar adelante es la manera que siempre he tenido de encarar la vida: positivo, buscando soluciones… Me ha tocado a mí, y punto".

Suplente en Tercera División

Un cúmulo de mala suerte. De nuevo, como en la película de Woody Allen Match Point, la pelota cayó del lado de quien saca. Si cae en tu campo, pierdes; si cae en el campo contrario, ganas. Así de simple. En un segundo se decide nuestro futuro. Ya le ocurrió tras ganar la Copa del Rey Juvenil en 1986. La temporada siguiente [1986-87] se creó la Superliga Juvenil. Cada equipo podía contar con cuatro sub-19. Tres plazas estaban adjudicadas –Herrera, Vera y Cuadrat–, la cuarta, estaba entre Tito Vilanova y Anty García y eligieron a Tito Vilanova. En tres meses Anty García pasó de las mieles de Logroño a suplente en Tercera División con el Amateur del Barça. Lluís Pujol no contó con él y pocos después meses acabó cedido en el CF Damm, del distrito barcelonés de Nou Barris.

Entonces, como ahora, no se rindió. Su sueño de convertirse en un profesional en la elite del fútbol español se había truncado. Entonces, como ahora, también se enteró de que estaba fuera del Barça de sopetón. Se lo dijo un intermediario, Antonio Beraza. "Ya había vivido situaciones adversas, me sentía con fuerzas para intentar llegar lo más lejos posible en otros equipos. De mi parte estaba mi carácter, mi madurez personal y todo lo que había aprendido en mi etapa culé donde, a pesar de que en ocasiones me había sentido como en un mundo aparte. Pero cualquier cosa antes de caer en la frustración que como ya había visto en otros, podía depararte daños colaterales".

El Dream Team de Cruyff

Toni pensó, erróneamente, que los equipos se pelearían por él. No fue así y empezó un peregrinar por la Tercera División. CF Igualada, CD Blanes, y en 1991, CE Premià, donde vivió, posiblemente, sus momentos más felices como futbolista, salvando, claro, sus inicios en el Juvenil del Barça y la histórica Copa del Rey de 1986. "En Premià de Mar recuperé la autoestima como jugador, valorado, querido, ilusionado por lograr los objetivos fijados".

El CE Premià estaba dirigido por Miguel Corominas, ex jugador del Barça (con Migueli, Marcial, Neeskens, Rexach, Cruyff…), de la UD Salamanca y del RCD Espanyol. Tenía de segundo a Xavi Baladas. Según Toni García, "Corominas fue la persona que cambió la manera de entender el fútbol en Premià, y la mía en particular, ya que consiguió que me volviera a ilusionar con el fútbol". Si Corominas no logró entrenar en Primera División, no fue por falta de preparación y capacidad técnica, sino por su difícil carácter, al decir de muchos que estuvieron a sus órdenes.

La primera temporada con el equipo premianense acabaron en cuarta posición tras la UD Atlético Gramenet, CF Balaguer y CE Júpiter. En el playoff, cayeron en la final contra el Valencia: 1-2, en el campo Municipal de Premià, y 5-0, en Mestalla. El ansiado ascenso a Segunda División B debería esperar, al menos, una temporada más. Aquel año, no obstante, Toni García vivió otro capítulo de oro de su historia deportiva. Disputaron la Copa de la Generalitat frente al Dream Team de Johan Cruyff y Charly Rexach, veinte días antes de que el Barça conquistara ante la Sampdoria su primera Copa de Europa, en Wembley, con el inolvidable gol de Koeman. Jugaron en Vilassar de Mar, pues disponía de césped artificial. Más de cuatro mil personas presenciaron el partido. "Perdimos 0-5, pero Cruyff nos felicitó por cómo habíamos jugado y el planteamiento táctico de Corominas".

Ascenso a Segunda B

Para la afición del CE Premià, la temporada 1992-93 marcó un hito en la centenaria historia del club del Maresme. Campeones de Tercera División. Sus rivales en el playoff de ascenso fueron el CF Playas de Calviá, de Mallorca; el CD Roldán, de Murcia; y el Crevillente Deportivo, de Alicante. Cinco victorias y un empate a cero, frente al conjunto murciano en Torre-Pacheco, elevaron al equipo de Coro a la Segunda División B. "Premià es de Segunda, se leía en innumerables pancartas colgadas en las ventanas y balcones de las calles del pueblo. Habíamos hecho historia desde la ilusión, el trabajo y la humildad, y aún hoy se recuerda aquella etapa como la más gloriosa de la entidad que hoy preside José Antonio Alonso. Después de aquellas dos magníficas temporadas, nada volvió a ser lo mismo. Las cosas cambiaron muy rápido en las relaciones directiva-cuerpo técnico-jugadores, y de manera negativa e injusta en lo que a mí refiere".

Y se repitió la historia. De optar al ascenso a la división de plata con el CE Premià en la temporada 1993-94, pasó a quedarse en la calle. Los primeros en irse fueron Corominas y su equipo. Poco después se marchó Toni García. "Caí en un agujero negro. Sólo sentía desencanto, rabia, asco. Fue otra amarga decepción. Pensé seriamente en dejar el fútbol". Pero tras una llamada inesperada de su viejo amigo Miguel Corominas, quien se había hecho cargo del CE Mataró, en el verano de 1994 se enroló en el equipo mataronense. Sólo jugó unos meses. En un partido contra el Gramenet con el resultado en contra, Corominas lo sustituyó y él abandonó campo jurando en arameo. Fue apartado del equipo y prácticamente ahí acabó su carrera futbolística. En 1995 aún tuvo fuerzas para defender durante un corto tiempo los colores del CF Vidreres, de Gerona, en categoría Preferente.

Veinte años en la escuela Brafa

Por mediación de un compañero del equipo, Miguel Fernández, Micky, al que también conocía de su etapa del Barça, se puso en contacto con la Escuela Deportiva Brafa, cuya finalidad es promover la educación de los jóvenes a través del deporte. Entró en Brafa en octubre de 1995 y allí lleva veinte años. Querido, respetado y admirado por todos. "Ahora, con toda la mierda que tengo encima, me doy cuenta de que todo lo que he estado haciendo durante tanto tiempo ha servido para algo, y no por mi faceta de jugador. Y he llegado hasta aquí como siempre he sido. Gracias a eso tengo a la gente que tengo a mi alrededor. Yo no pretendo dar lecciones de vida a nadie. Entiendo que pueda parecer un héroe por mi entereza, pero yo sólo quiero contar cómo me encuentro y la forma con que encaro mi enfermedad. Si le vale a alguien, que se quede con ello. Pero yo no me veo como un héroe, la verdad. ¡Lo que yo daría por estar bien!".

– ¿Qué es lo más importante que intentas inculcar a los niños en la escuela Brafa?

– Que hay que ser feliz y disfrutar de la vida. Que no dejen de ser niños.

Toni García seguro que puede decir como Lou Gehring en el Yankee Stadium: "Pude haber dado un mal paso, pero tengo un montón de cosas por que vivir". Está en ello. Es un campeón.

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