Sara Carbonero | EFE

Sara Carbonero u ocho alimentos que los VIPS no compran al saber lo que llevan (“¡Asqueroso!”)

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10 de diciembre de 2018 (14:26 CET)

Suele pasar que acudamos al supermercado y adquiramos productos pensando que son una cosa y en realidad son otra muy diferente. Pese a que en sus envoltorios remarque que son cierto tipo de alimento, en muchas ocasiones lo que predomina son otros ingredientes que poco o nada tienen que ver con lo que nos pensamos que es.

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Siguiendo esta premisa, el diario El Español ha publicado una lista de ocho productos típicos que solemos tener en nuestras neveras y despensas, pero que en realidad se alejan de lo que se puede leer en sus paquetes. Alimentos que influencers como Sara Carbonero,  Paula Echevarría, Cristina Pedroche y otras VIPs se ahorraran consumir con casi toda seguridad. “¡Asqueroso!”, exclaman en las redes sociales, donde la información ha corrido como la pólvora.

sara carbonero planita

Alimentos de mentira

Si alguna vez te habías preguntado de donde salían los polvos de la gelatina, el medio digital revela sus ingredientes. Estos se obtienen a raíz de tratar el colágeno del tejido de diferentes animales, ya sean huesos o piel.

Por otro lado, el paté de pato  es de todo menos de pato. Normalmente contiene víceras de vaca, cerdo o pollo mezcladas con harina, especies, leche y conservantes. Solo se le añade algo de hígado para dar sabor. Solo el foie gras está hecho solo de pato, oca o ganso.

Asimismo, los calamares a la romana tampoco son siempre calamares. En realidad son pota, un molusco parecido al calamar, opero más grande, más duro y más barato. La pota pasa por un proceso de blanqueamiento y ablandamiento.

La gulas no tienen nada que ver con las angulas. En realidad se trata de surimi, que procede de haber desmenuzado y hecho una pasta del pescado blanco.Lo mismo que los palitos de cangrejo, que llevan de todo mucho más que del propio cangrejo. Como las gulas, también son hechos a base de surimi.

En cuanto a las salchichas de Frankfurt, no se puede confirmar exactamente lo que llevan. Al menos en qué medida. Se conoce que pueden llevar restos de carne de cualquier animal: estómago u hocico de cerdo, morro e hígado de vaca, instestino del cordero, etc. Además, vienen cargadas de colorantes, sal y agua fluorada para darle una textura suave.

Y mucho ojo al pavo. Las lonchas que adquirimos en el súper como procedentes de pechuga de pavo, en realidad solo llevan, a lo sumo, el 60% de este animal.

Por último, destacar que las patatas Pringels tampoco son patatas. En realidad su contenido no llega al 50% de este alimento. El resto son harinas, colorantes, aditivos, sal y aromas.

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