Los problemas de Sara Carbonero con el entorno de Iker Casillas

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La boda clandestina de la pareja confirma las tensas relaciones de la presentadora con la familia política

Sara Carbonero gana de paliza en la lucha de bikinis con Pilar Rubio | EFE

01 de abril de 2016 (12:19 CET)

Sara Carbonero e Iker Casillas han dado un paso más hacia la consolidación de la relación. Necesitaban este gesto de firmeza, dado que la pareja no estaría pasando por sus mejores momentos en Oporto, según la revista Dime. Y se han dado el 'sí, quiero' en secreto, hecho que no hace sino confirmar la tensa relación entre los protagonistas y las respectivas familias, en especial con los padres del guardavalla, como confirma la misma publicación.

La misma Dime insiste en la mala relación entre Sara y sus suegros, José Luis y María del Carmen. También entre el portero y sus padres. El distanciamiento comenzó producto de líos empresariales en el seno familiar, en 2010. Casillas echó a sus padres de sus negocios (la madre era apoderada) y, durante 2013, 2014 y 2015 los indemnizó con un sueldo mensual de 9.300 euros. Padre e hijo, directamente, no se dirigen la palabra. "En la separación de bienes", los progenitores se comprometieron a no hablar de su vida privada ni de sus negocios, confirma la revista.

Todo ello ha derivado en una boda secreta. Sin cámaras. Sin negocio. Los familiares y amigos de Sara e Iker se enteraron del enlace dos días antes. El único invitado era el hijo de la pareja, Martín. Un paso que, sin duda, ayudará a los tortolitos a llevar mejor lo que empieza a ser un calvario en Oporto. Carbonero quiere salir Portugal. Está aburrida, tiene proyectos en mente y necesita nuevos aires, alejada de la cada vez más tóxica marea dragón. Casillas, por su parte, vería con buenos ojos terminar su carrera en Nueva York. Su adiós a la Roja, además, está muy cerca. Después de la Euro.

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