Los jugadores de España que deberían seguir el ejemplo de Messi: ¡A casa!

stop

La selección española naufraga contra Italia en un partido nefasto del combinado nacional

Cesc Fàbregas, derrotado, como Sergio Busquets y Juanfran, tras caer eliminados de la Eurocopa contra Italia | EFE

27 de junio de 2016 (20:27 CET)

La Italia más anónima de los últimos años se merendó a España. La mandó para casa sin excesivas dificultades (2-0) tras un primer tiempo donde los azzurri fueron muy superiores –marcó Chiellini en el minuto 33– y en una segunda parte en que España llevó el peso del juego pero volvió a tener serias dificultades para generar ocasiones de gol. La más evidente fue de Gerard Piqué, salvada por una mano milagrosa de Bufon que, instantes después, propició el segundo y definitivo tanto italiano, obra de Pellè ('91).

España ha pasado sin pena ni gloria por la Eurocopa de Francia 2016. Ya es más de lo que demostró en el Mundial de Brasil 2014, pero ha quedado patente el mal momento que atraviesa La Roja, elevada a los altares por vencer a dos rivales mediocres como República Checa y Turquía, pero incapaz de superar a dos equipos mínimamente serios, como Croacia e Italia. Y es que el combinado de Antonio Conte es más corazón que otra cosa: se antoja difícil que pueda ganar el torneo.

La Eurocopa de Francia servirá para tomar muchas decisiones drásticas en España que se habían pospuesto. La primera y más necesaria es la marcha de Vicente del Bosque. El Marqués ha demostrado en todo momento estar superado por las situaciones que se ha ido encontrando. Incapaz de imponer autoridad –la actitud de Conte contrapuesta a la de Del Bosque durante el partido habla por sí sola– ni de dirigir a un equipo desubicado. En los instantes finales, por ejemplo, situó a Pedro de nueve en lugar de a Cesc Fàbregas, el falso nueve que doblegó a Italia en la final de 2012.

La desdicha del Chelsea

Pedro y Cesc son, precisamente, otros dos de los futbolistas señalados. El canario, suplente en todos los partidos, por las declaraciones fuera de tono que crisparon un ambiente aparentemente maravilloso. Sus palabras provocaron una nueva división interna en el grupo, además de que contrastaron con el pobre rendimiento que ofreció Pedro no solo con el Chelsea sino en los minutos que Del Bosque le había ido dando hasta ese momento.

Fàbregas sí que ha tenido un rol protagonista, aunque ha sido la pieza chirriante del centro del campo, dejando sentado a Thiago Alcántara. El único jugador que no aportaba esa magia, pero que supuestamente tenía gol, aunque en esta Eurocopa no ha llegado. Cesc, como le pasó en el Barça, ha demostrado que se le queda grande el puesto de mediocentro. Él se siente mucho mejor con libertad, de mediapunta –puesto mucho más habitual en la Premier que en España– o de falso nueve.

Otro de los señalados es Nolito, un jugador que entró de rebote en la convocatoria y se convirtió en titular porque marcó dos goles en un partido amistoso contra Bosnia. Transmitía buenas vibraciones, pero todo se quedó ahí. A la hora de la verdad, el gaditano no ha funcionado y ha pecado de excesivo egoísmo en infinidad de ocasiones.

Aguas en defensa

Tampoco han estado a la altura el capitán Sergio Ramos, Juanfran y Jordi Alba –estaba buscando amapolas, que diría Guti, en el segundo gol de Italia–, dejando a Piqué como único defensa que realmente ha exhibido un nivel sobresaliente, como en el Barça. Ramos ha estado despistado y fue uno de los grandes culpables de la derrota contra Croacia. Tampoco brilló frente a Italia. Juanfran, totalmente inofensivo en ataque, es de los que debería colgar las botas de la selección.

Como Leo Messi, que se dio por vencido en la madrugada del lunes tras perder la final de la Copa América en la tanda de penaltis. Varios españoles deben seguir sus pasos. Del Bosque, el primero. Seguido de Pedro, Fàbregas, Juanfran y Nolito. Iker Casillas, probablemente, también se unirá al grupo de jugadores que abandonen la selección. Ramos y Alba deben reflexionar profundamente.  

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad