Los chivatos de Pep Guardiola en el vestuario del City

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Los perros viejos examinan con lupa a los recién llegados a Manchester

Pep Guardiola felicita a los jugadores del Manchester City tras conquistar Old Trafford | EFE

11 de septiembre de 2016 (14:29 CET)

Pep Guardiola no ha tardado en implantar los cimientos de su idea futbolística en el Manchester City. El técnico catalán ya triunfa en la Premier League y se siente hasta con confianza para vacilar a Wayne Rooney, uno de los jugadores más respetados en Inglaterra. El de Santpedor, además, ha sabido rodearse de jugadores de su más estricta confianza para crear un círculo íntimo de jugadores que no solo serán protagonistas en el terreno de juego: serán sus cómplices.

Entre los perros viejos del City, en cambio, prefieren llamarlos chivatos. Y es que en el club de Manchester se han extendido los recelos porque da la sensación de que los nuevos importan y mandan más que los que llevan toda la vida. Claudio Bravo se ha cargado a uno de los capitanes, Joe Hart. Nolito ha apartado a Samir Nasri. Y Touré Yayá está a la sombra de Gundogan, futbolista con el que Pep trazó una buena relación en Alemania.

Sin embargo, el gran amigo de Pep en el vestuario del City también es de los veteranos. Es el jugador en el que Guardiola confía para liderar el vestuario. Su pilar, asimismo, para aglutinar el juego del equipo a su alrededor. El Iniesta de Manchester: David Silva.

La guardia pretoriana de habla hispana

Silva, junto con Nolito, Bravo, Otamendi, Zabaleta y Willy Caballero van camino de ser la guardia pretoriana del entrenador catalán. Los jugadores de habla hispana, todos ellos con fuerte temperamento, que le ayudarán a mantener a raya los recelos de Touré Yaya, Vincent Kompany y Fernando. Sergio Agüero y Jesús Navas tienen en sus manos estar en el bando de los cómplices de Pep o unirse a los renegados. 

Mientras los resultados avalen a Pep Guardiola (la victoria sobre Mourinho en Old Trafford es muy significativa), no tendrá problemas para tener silenciados a los renegados. Pero ellos están esperando su momento. Y pasarán a la acción en cuanto el equipo falle. 

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