Las (otras) trampas de Simeone para eliminar al Barça en la Champions

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El técnico del Atlético, cada vez más cuestionado por su nula deportividad en el campo

Diego Cholo Simeone

25 de abril de 2016 (12:12 CET)

El fin justifica los medios. Al menos, para Diego Pablo Simeone. El entrenador del Atlético de Madrid pide a sus futbolistas que jueguen al límite del reglamento y que utilicen todas las tretas posibles para ganar los partidos. Su demanda también afecta a los recogepelotas, que también tienen su incidencia en el juego. En la eliminatoria de la Champions contra el Barça, hizo muchas más trampas. Legales, pero trampas.

El césped del Calderón estaba muy resbaladizo. Simeone, como Mourinho, siempre ha querido dificultar el juego creativo del Barça en su estadio. El portugués apenas cortaba el césped para que el balón circulara muy lento. El Cholo, en cambio, prefiere que la pelota vaya muy rápido para favorecer las contras de su equipo.

Los recogepelotas también juegan. Y su papel cambia en función del resultado. Reciben la orden de entregar el balón rápido si el marcador es contrario al Atlético. Cuando es favorable, ofrecen la pelota con mucha más lentitud. En un lance del partido de Champions contra el Barça, hubo dos pelotas en el campo.

Simulación de lesiones. El Atlético es un equipo experto en perder tiempo. Más de 30 minutos el juego estuvo parado en el Camp Nou. Cuando un jugador rojiblanco recibe una falta, éste se retuerce simulando un gran dolor con un doble objetivo: perder tiempo y presionar que el árbitro amoneste al futbolista rival.

Presión al árbitro. Los jugadores del Atlético suelen rodear al árbitro de turno cada vez que un jugador suyo recibe una falta. Siempre piden tarjeta para el adversario. Es su manera de presionar al colegiado, sobre todo en el Vicente Calderón.

Provocaciones al rival. Esta técnica es muy utilizada por el Atlético. Herencia directa de Simeone. El técnico argentino quiere que sus jugadores insulten a los rivales, se acuerden de sus familiares más directos para desestabilizarlos.

Cambios. El Atlético gana mucho tiempo cada vez que sustituye a un futbolista. Y, curiosamente, el jugador que abandonará el terreno de juego siempre está situado en el otro extremo del campo. Se retira andando. Con mucha parsimonia y saludando a quien haga falta.

Balones al campo. Las artimañas de Simeone también se extienden a la Liga. En la última jornada, en el Atlético-Málaga (1-0), con motivo de una contra del equipo andaluz algún integrante del banquillo lanzón un segundo balón al campo. Juego detenido. Jugada anuladao. Simeone, expulsado.

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