El Oporto echará a Iker Casillas si no se va

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El club busca una rescisión de mutuo acuerdo, pero el portero se resiste a perder dinero

Iker Casillas, resignado en el Oporto

06 de mayo de 2016 (12:01 CET)

El Oporto no quiere que Iker Casillas cumpla su contrato. El portero tiene firmado un año más, pero todas las informaciones apuntan a su salida este mismo verano. La última filtración asegura que el guardavalla fichará por el equipo de David Beckham en Miami para embolsarse 16 millones de euros en dos temporadas. "No me voy a Miami" es la respuesta pública del cancerbero, que estaría buscando colegio para su hijo en Portugal. Es su manera de presionar para evitar una salida amistosa y cobrar hasta el último euro del contrato.

Casillas ha decepcionado a la cúpula y a la afición del Oporto. Sus errores e infortunios se han seguido con lupa, tanto en Portugal ("manos de mantequilla") como en España. El equipo quedó fuera de la Champions a las primeras de cambio. También de la Europa League. Y se descolgó de la pelea por la liga muy, muy pronto. Es el portero dragón más goleado en 38 años (Iker no había nacido). Solo la Copa, competición que juega Hélton, puede salvar la temporada. Sale demasiado caro para un club que compra bien y vende mejor. Iker tiene la ficha más elevada de Portugal, y un joven portero recién fichado para tomar la alternativa.

Ni hablar de pacto

La llegada de Casillas a Oporto fue fruto de su descontento en el Madrid, de la petición del entonces técnico, Julen Lopetegui (despedido por los malos resultados), y de la creencia del club de que Iker aportaría el salto necesario para pelear por todos los títulos. Lo único que se le puede reconocer al fichaje es la expansión de la marca Oporto por el mundo. No es poco. Pero no es suficiente. El problema mayor lo tiene ahora el presidente, Pinto da Costa, que anunció la ampliación de contrato del campeón del mundo. Ahora se arrepiente y quiere llegar a un acuerdo. Iker no cede.

Casillas no quiere ni oír hablar de una salida amistosa. No renunciará a ni un solo euro. Asume que su primera temporada ha sido más difícil de lo esperado, pero alude a la adaptación a un nuevo fútbol, país y compañeros. Con la promesa de renovación sobre la mesa, Iker forzará para que sea el Oporto quien prescinda de sus servicios, indemnización incluida, si realmente no cuenta con él. Presionará por todas las vías. El verano se le presenta agitado. Y como suplente en Francia.

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