Sara Carbonero | EFE

El lío muy feo que tapan Sara Carbonero (“En el pueblo se sabe todo”) Iker Casillas, Isabel Jiménez, Manu Carreño (y del que nadie habla en Telecinco)

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El asunto oscuro del pasado de la presentadora

18 de abril de 2019 (14:10 CET)

Llega la Semana Santa y, como suele ser habitual, muchas influencers aprovecharán para tomarse un descansito. Aunque solo de sus trabajos, pues no hay duda de que la gran mayoría compartirán algunos momentos de estos días tan señalados en las redes sociales.

Una de ellas será, sin duda, Sara Carbonero. La pareja de Iker Casillas no ha parado de trabajar en los últimos meses y con casi toda seguridad se tomará una pausa en sus colaboraciones con Deportes Cuatro y de las campañas publicitarias que protagoniza para algunas marcas.

Las especulaciones sobre los destinos a los que puede ir son inmensas, pero muchos de sus seguidores tienen claro a dónde seguramente evitará ir. Concretamente a Corral de Almaguer, su tierra natal. La razón es el lío muy feo en el que se metió su padre, Javier Carbonero. Un asunto del que en su entorno evitan a toda costa pero que corre como la pólvora en el pueblo toledano.

El asunto oscuro del pasado de Sara Carbonero

Javier fue condenado a devolver cerca de un millón de euros junto a la empresa AXA, después de haber estafado a muchos de los vecinos de la localidad. Destacar que la empresa aseguradora no tuvo nada que ver. Fue todo cosa del padre de Sara.

Todo empieza en el 2003, cuando un problema de ludopatía llevó al progenitor de la celebrity a estafar a un buen puñado de vecinos de la localidad.

Estafa a gran escala

Según las fuentes consultadas, Carbonero ofrecía a los clientes unos productos bajo la promesa de que los réditos serían muy interesantes. Sin embargo, estos consumidores nunca más volvieron a saber nada de su dinero. Algunos de los estafados llegaron a entregarle cantidades que oscilaban entre los 6.500 y los 230.000 euros.

En realidad lo que recibía Javier se lo gastaba en juegos de azar. Cuentan en el pueblo que se dejaba hasta 10.000 euros a la semana en Loterías y Apuestas del Estado. Es decir, el asunto tenia que ver con un problema de ludopatía.

“Es evidente que lo que siempre he creído que era una afición, costumbre o como lo quisiéramos llamar, en algún momento se convirtió en una adicción, que dejé de poder controlar. He intentado ‘solucionar’ esta situación ‘por la tremenda’ (espero que se me entienda)”, reveló el padre de Carbonero en el Juzgado en el 2010.

Esta confesión y el hecho de que la ludopatía está considerada como una alteración psíquica redujeron la pena de Javier a solo dos años de cárcel, que no cumplió por no tener antecedentes.

 

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