Cinco milagros en el Leicester (y una aparición)

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El modesto equipo de Ranieri sueña con el mayor logro de su historia: ganar la Premier

26 de marzo de 2016 (08:58 CET)

Cinco milagros: un equipo de una población pequeña que el año pasado estuvo a punto de descender. Un técnico en horas bajas que venía de fracasar como seleccionador de Grecia. Un equipo sin figuras. Una plantilla que era la cuarta menos valiosa de la Premier League. Y un presupuesto que era el quinto más bajo de la competición. El Leicester City está a siete jornadas de ganar por primera vez la Liga inglesa gracias a una aparición en el club que lo cambió todo: la corporación tailandesa King Power que ha hecho del Liecester un proyecto ganador y, no menos importante, un negocio viable.

Oponiendo la fuerza del grupo y el esfuerzo colectivo a las estrellas individuales que militan en otras entidades, The Foxes (Los Zorros),son los protagonistas de una de las historias más sorprendentes y meritorias del fútbol europeo en las últimas décadas, que parece sacada de un cuento de Charles Perrault, siendo capaz de dejar en evidencia a los millonarios rivales con los que compite.

Ubicada en el centro de Inglaterra, Leicester es un ejemplo de la integración que viven hoy muchas ciudades europeas. El 20% de sus poco más de 300.000 habitantes, que la convierten en la octava ciudad del país por población, son extranjeros, pero todos ellos tienen en los últimos meses un nexo de unión más fuerte que las diferencias culturales: el equipo de fútbol local, que gracias a la hazaña que está realizando ha hecho que se hable de esta localidad en todo el mundo.

Líder de la clasificación

A menos ya de dos meses para que acabe el campeonato inglés, el Leicester City comanda la clasificación con cinco puntos respecto al segundo clasificado, el Tottenham. La lógica dice que entre ellos debe estar el campeón, ya que las distancias se agrandan sobre el resto de perseguidores. Con un partido más, el líder tiene 11 puntos de ventaja sobre el Arsenal, 15 sobre el Manchester City, 16 sobre el Manchester United, le saca 25 al vigente campeón, el Chelsea… Su calendario hasta el final parece accesible hasta los tres últimos compromisos, en los que visitará los campos del Manchester United y del Chelsea y recibirá al Everton. En las próximas jornadas el Leicester podría incluso aumentar su ventaja, ya que el Tottenham se medirá a rivales complicados, como el Liverpool y el M.United, mientras que los Zorros jugarán tres de los cuatro siguientes compromisos en su estadio.

 En sus 132 años de historia, el Leicester City solo ha podido ganar tres veces la Copa de la Liga y una la Charity Shield, la supercopa inglesa, que la jugó en 1971 al renunciar el doble campeón de Liga y Copa de aquel año, el Arsenal, y jugarse la competición entre el subcampeón de la Copa, el Liverpool y el campeón de la segunda división, el Leicester. Lo más cerca que ha estado de ganar una Liga fue en 1929, cuando quedó subcampeón. La situación actual del equipo llama más la atención si tenemos en cuenta que ascendió hace dos años a la máxima categoría tras diez años alejada de ella, una época en la que llegó a militar incluso una campaña en la tercera categoría. La pasada temporada estuvo a punto de volver a descender pero se salvó gracias a una increíble racha en la que ganó siete de los nueve últimos partidos.

Ranieri adelanta a Mourinho

La envidiable situación actual del Leicester City tiene que ver tanto con el éxito de su entrenador, el italiano Claudio Ranieri, un veterano de los banquillos que no atravesaba sus mejores horas cuando este pasado verano se hizo cargo del equipo, como con el fracaso de sus colegas de profesión en la Liga. Técnicos como Mourinho, que hace unos años llegó a llamar viejo a Ranieri, Van Gaal, Wenger y Pellegrini, que a pesar de dirigir proyectos millonarios, con fichajes que en algún caso triplicaban por si solos lo gastado por el Leicester en fichajes, no han podido plantarle cara. En el campeonato más rico del planeta fútbol, en plena era del dominio del dinero, donde jeques y millonarios rusos y americanos invierten fortunas para llevar a sus clubes al éxito, es llamativo que se imponga un proyecto modesto en comparación a sus contrincantes, donde la fuerza es creer en una idea y la unión del grupo.

  Porque lo que ha hecho Ranieri no tiene muchos secretos. Saber las virtudes y los defectos que tienen sus jugadores y proponer el mejor sistema a sus características. Que, en este caso, es el que ha empleado el entrenador transalpino en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. El lema del romano, que nunca ha ganado una liga, excepto en la segunda división francesa con el Mónaco, es siempre el mismo: "Quiero que mis jugadores sean mis luchadores". Defensa férrea, recuperación de balón y salida rápida al contragolpe, son sus señas de identidad. "No podemos dejar de correr. Somos como Forrest Gump", expreso en una ocasión el técnico. Al Leicester no le hace falta tener el balón para ganar los partidos, como demuestra que sea el tercer equipo con menor posesión del torneo. De sus 19 victorias, 13 las ha conseguido por la mínima y seis de ellas por 1-0. Ranieri, que motiva a sus chicos en el vestuario con la música de la banda de rock Kasabian, originaria del mismo Leicester, y más concretamente con la canción Fire antes de salir al campo, invita a sus jugadores a pizza cada vez que consiguen dejar su portería a cero.

Los ocho del once

En el once tipo del equipo hay ocho jugadores que juegan casi siempre. El portero es Kasper Schmeichel, hijo del histórico portero del Manchester United. Por delante una defensa férrea con dos centrales veteranos como Morgan y el alemán Huth. Dos medios centros que se caracterizan por presionar al rival y robar balones, Drinkwater y el francés Kanté, que es el jugador que más pelotas recupera de la Premier. El inglés Albringhton, que ocupa la banda derecha, y el delantero japonés Okazaki, su incorporación estrella de la temporada, por el que pagaron 10 millones de euros, acompañan en el juego de ataque a las dos referencias de este equipo: el volante argelino Mahrez y el delantero Jamie Vardy. Entre ambos llevan 35 de los 54 goles del equipo.

Nacido en Francia hace 25 años pero de origen argelino, Riyad Mahrez llegó al Leicester City en 2014 procedente del Le Havre, de la segunda división francesa, a cambio de 500.000 euros. Cuando fichó por el Leicester, reconoció que no lo conocía y que pensaba que era un equipo de rugby. Ahora se asocia su nombre a grandes clubes europeos como el Barcelona. Autor de 16 goles y 11 asistencias, destaca por su calidad con el balón. Zurdo, parte desde la banda para realizar diagonales en las que se deshace de rivales con gran habilidad, terminando las jugadas con disparos o pases filtrados entre las defensas a los compañeros. El caso de Jamie Vardy es más llamativo pues hace cuatro temporadas jugaba en la quinta división inglesa. Ahora, a sus 29 años, es segundo en la lista de goleadores de la Premier, con 19 goles, y ha sido llamado con la selección. Esta temporada consiguió marcar en once jornadas consecutivas, superando el récord de Van Nistelrooy en el campeonato. Su llegada tardía a la élite parece haberle dotado de un hambre y una ambición que define su juego. Cada acción parece la última de su carrera. Es rápido e imprevisible en el área.

Modesto pero más rico que muchos españoles

En el aspecto económico digamos que el Leicester City es modesto económicamente respecto a muchos de los equipos con los que compite en la Premier pero rico si lo comparamos con muchos clubes, por ejemplo, de la liga española. El contrato televisivo de la liga inglesa le permite ingresar, sólo por este concepto, cien millones esta temporada, lo que le sitúa en el puesto 17 a nivel europeo. En Inglaterra las diferencias económicas entre los clubes vienen por otros conceptos, especialmente por el marketing, contratos de patrocinio, acuerdos con firmas de ropa deportiva…pero no por la televisión, donde la distancia entre el más que cobra y el que menos es mucho menor que en España.

El equipo fue comprado en 2010 por la corporación tailandesa King Power, una compañía de tiendas libres de impuestos en aeropuertos, cuyo máximo accionista es Vichai Srivaddhanaprabha, que consiguió salvar al club de una delicada situación económica, ya que en aquel momento la entidad tenía deudas por valor de 125 millones de euros. La empresa se fijó en el Leicester porque la ciudad tenía una numerosa comunidad tailandesa. Se calcula que desde entonces ha invertido unos 285 millones de euros, obteniendo un retorno positivo de un 14%. En el último ejercicio fiscal, el club logró la cifra la cifra récord de ingresos de 134 millones de euros. No es de extrañar que Srivaddhanaprabha, aficionado a invitar a cerveza a los 30.000 aficionados que caben en el estadio (lo ha hecho hasta en tres ocasiones), prepare algo grande para celebrar la hazaña si el cuento de hadas tiene final feliz.

 

 

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