“Olía mal, a podrido”. Cristina Pedroche tiene un problema en StreetXo

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La vallecana y David Muñoz reciben de lo lindo

Cristina Pedroche | EFE

16 de noviembre de 2017 (14:01 CET)

Algo no funciona. Son muchos los que salen contentos de los restaurantes que regentan David Muñoz y Cristina Pedroche en Madrid y el Londres. StreetXo y DiverXo cubren las delicias de muchos comensales.

Pero no son pocos los que dejan por los suelos ambos locales. “Soso ruidoso, caro y escaso”, “me siento estafada”, “decepcionante”, “mala experiencia”, “estafa”, “caro”,  “mala relación calidad-precio”, “con cara de memos” o “crea fama y échate a dormir” son solo algunos de los titulares de las críticas que los consumidores han publicado en TripAdvisor.

“Siento tener que decirlo pero las vieiras y el bacalao negro era nauseabundoolía mal, a podrido (no descarto que estuviera malo porque ahora mismo no estamos muy bien del estómago)”, explica otro de los que en las últimas semanas han acudido al local de Madrid, que dirige Muñoz.

De mal en peor

El de Londres, que coordina David junto a la vallecana, tampoco se queda corto. “Engaño o engaño”, “desengañoXo”, “estridente, incómodo, caro y no se come bien” o “así no, David”, titulan las críticas más feroces.

Unas críticas que se suman a un artículo demoledor que firmó una de las grandes referencias de la crítica gastronómica en el Reino Unido, la periodista Fay Maschler, del London Evening Standard. Un escrito en el que deja al restaurante de David Muñoz por los suelos.

La escritora apuntó que ni el estilismo de los camareros “ataviados con camisas de fuerza”, ni la estruendosa música que “hacía imposible mantener una conversación” le permitieron disfrutar de la experiencia.

Maschler tampoco escatimó al hablar de la comida, el supuesto punto fuerte del restaurante: “Los platos son como animales muertos de Jackson Pollock dispuestos en una hoja de papel. Es un tipo de cosa de carne que parece comida para gatos”.

Y lo peor: estas opiniones finalizan siempre con la misma afirmación contundente: “Lo siento pero no volveré, ni en Londres...ni en Madrid”. Más vale que la pareja espabile con sus restaurantes si no quieren estrellarse antes de tiempo.

 

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