Cristina Pedroche y sus negocios en la capital| Instagram

Cristina Pedroche tiene un problema en Madrid con David Muñoz (y cada vez más gordo)

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El chef David Muñoz y su mujer están en el ojo del huracán

21 de agosto de 2017 (18:11 CET)

Malos tiempos para el chef David Muñoz. Ex futbolero, muy punky, y casado con una de las divas de la pequeña pantalla con participación en los negocios de Muñoz. Cualquiera diría que lo tiene todo. Pero el que mucho abarca...

Ahora que la vida le sonríe, el marido de Cristina Pedroche parece haber descuidado el negocio. Su restaurante en Madrid, StreetXo, se ha convertido en una máquina de hacer dinero descontrolada. Pero cada vez son más los comensales que no terminan satisfechos. 

En las últimas semanas, las críticas destructivas se adhieren al arsenal de comentarios negativos que ya atesoraba desde hace tiempo. Igual que su otro local, DiverXo. Un aumento del descontento que avisa de problemas a corto/medio plazo para la pareja Muñoz/Pedroche.

Recientemente, rescatábamos alguna de ellas en Diario Gol que reflejaban una realidad que, en opinión de los clientes del reconocido local, va a más: problemas en la cocina, gritos, mal humor y peor servicio.

“Te comes un pincho y te puede parecer interesante. Al tercero, ya tienes ganas de vomitar”, asegura uno de los recientes clientes de StreetXo.

A continuación, su crítica más detallada en Trip Advisor.

No termino de comprender la fama que tiene el local. Desde la cola de espera, que te tratan como a un perro, el ambiente interior, con la música a tope que no te permite hablar, y, sobre todo, ese olor a fritanga, que te acompaña ya todo el día. 
La comida es una cacofonía de sabores, en las que se mezcla toda la comida fusión sin criterio aparente. Te comes un pincho y te puede parecer interesante. Al tercero tienes ya ganas de vomitar. Las presentaciones muy anticuadas. Los platos se presentan como si fueran pinturas de impresionismo abstracto americano... todo ya muy, muy visto. Todo eso ya lo inventó hace quince años Adriá en El Bulli. El que diga que es una novedad es que llega muy de nuevas.
Desde luego me parece que, con la cantidad de lugares buenos que hay en Madrid, no merece la pena este sitio, que está muy anticuado y que pretende su toque moderno con esa estética canalla y música cañera a todo volumen. No nos engañan”.

Otro comensal, en este caso de Bruselas, también se despacha a gusto.

Muy decepcionante porque conocimos otro StreetXo, uno donde las mezclas estaban equilibradas, sentías una explosión de sabores a cada bocado y no comías con estrés de que te echen para doblar mesas (o barra). Mezclar por mezclar, todo sabe a soja, vinagre y miel con más o menos picante. El servicio un desastre: explican a toda prisa, no te enteras, están dándose gritos entre sí con una música a demasiados decibelios. Han subido los precios de manera alarmante; una media de 100€ por pareja y sales triste, hay miles de opciones mejores en Madrid. Se ha convertido en hacer caja aprovechando el tirón turístico. En cuanto a la comida: la caballa no sabe a nada, además si cocinas las huevas con aceite pierden su frescor (su gracia), demasiada chip. Los chipirones, una suerte de boloñesa de colegio reinventada con un punto picante, muy floja. La presa peruana sólo sabe a soja dulce. Y qué decir de la burguerXo: una broma insípida. Qué pena recordar las maravillosas navajas con coco de antaño (que copió todo Madrid), los riquísimos cócteles, el servicio majo y atento... Merecía la pena hacer 2h de cola, hoy no. Eso es pasado”.

Opinión similar de otro cliente, en este caso de Madrid, de esta misma semana.

"Un poco decepcionado, la verdad. Es la 5ª vez que voy y con diferencia la peor. Espero que no sea por haberse llevado a los nuevos restaurantes a los que lo hacían funcionar bien. Que después de pedir lleves esperando la comida 10 minutos y te pregunten qué tal todo y qué platos faltan da muestras de que no es el mejor servicio. Que cuando estés probando el primero de los 4 platos después de esperar 15 minutos a que te lo pongan te lleguen apremiando para si vas a pedir algo más porque la cocina cierra...que cuando estés con la comida terminada y a punto de marcharte te inviten a continuar con la bebida en la terraza y cuando vas a pagar te tengan 5 minutos esperando porque no hay nadie para cobrar...No sé, espero que sea un despiste por estar en Agosto pero desde luego la sensación no ha sido buena."

Comentarios negativos a los que se suman otros positivos que ensalzan la cocina de un Muñoz -"Es un concepto totalmente distinto a cualquier restaurante tradicional y una experiencia gastronómica que rompe los esquemas."-  al que algunos señalan como un verdadero genio -"David se supera día a día. Es el nuevo gran maestro."-, pero que empiezan a tomar un papel demasiado significativo en un establecimiento galardonado con tres estrellas Michelin.