La lista de amantes de Cristina Pedroche (y un lío de cuernos con David Muñoz)

El beso prohibido de Cristina Pedroche con un famoso (y no es Jon Kortajarena. Y hay vídeo)

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David Muñoz se tira de los pelos cada vez que este cantante se acerca a su esposa

08 de junio de 2018 (17:00 CET)

Celos desatados. David Muñoz lleva muy bien su relación sentimental con Cristina Pedroche. Están completamente enamorados y se entienden desde el primer día.

Lo mejor de su matrimonio es la conexión que hay entre ellos, un vínculo de confianza muy fuerte que además se potencia con un sentido del humor parecido. Ambos son muy picarones.

Sin embargo, el xef de DiverXo y StreetXo tiene ataques de celos de vez en cuando. Sabe que su físico nunca llegará al nivel de otros tipos que gustan mucho a la vallecana.

Cristina siempre ha sido de tontear con el sexo contrario. En Sé lo que hicisteis hizo un máster de cómo captar la atención de los famosos son su coqueteo descarado.

Llevó a cabo la fórmula con Guti, Johnny Depp, el también actor Jordi Mollà, Luis Figo o Iker Casillas, entre muchos otros. También ha tonteado descaradamente con Jon Kortajarena, protagonista de sus fantasías sexuales.

Sin embargo, el que se lleva la palma es Enrique Iglesias. El cantante de pop, que triunfa como la Coca-Cola en todo el mundo, iba loco por seducir a Pedroche.

Hay quién dice que lo consiguió, aunque el asunto quedó en una completa intimidad y jamás fue confirmado. Pero la insistencia de Iglesias quedó patente en vídeos como este.

Pedroche captó su atención desde el primer momento en que se conocieron. Y para ganárselo, le dijo que eran hermanos porque Julio Iglesias había firmado un papel conforme la adoptaba.

Aquella historia dejó completamente loco a Enrique, quien en seguida ofreció a Cristina ir a dormir a su casa y compartir habitación. La excusa, que eran hermanos.

Sin embargo, al exitoso cantante se le iban los ojos todo el rato. Quedó anonadado por los encantos de la Pedroche. Hasta el punto de que en otra ocasión que se vieron, Enrique le pidió un beso de forma insistente. Y no lo hacía en broma. Cristina se resistió, a regañadientes.

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