Cristina y David y su dieta extrema | EFE

Cristina Pedroche se estrella en StreetXo: “Era nauseabundo, olía mal, a podrido”

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Los comentarios contra los restaurantes de David Muñoz y la vallecana aumentan de forma alarmante

14 de octubre de 2017 (14:33 CET)

Malas noticias para Cristina Pedroche y David Muñoz. El negocio del chef madrileño, del que la vallecana también es accionista, ha recogido reiteradas críticas negativas en los últimos días.

Si bien mantienen un porcentaje de buenos comentarios todavía elevado, no deja de sorprender que en poco tiempo hayan recibido palos importantes en Trip Advisor, donde lo sitúan como pésimo.

StreetXo, el restaurante de David en Madrid, ha sido literalmente triturado en las últimas tres semanas con hasta siete comentarios hirientes.

Me siento estafada”, “decepcionante”, “mala experiencia”, “estafa”, “caro” o “mala relación calidad-precio” son los titulares más sangrantes de esas últimas siete críticas.

Uno de los comentarios, en concreto, se ceba especialmente con el local. Hasta el punto que lo deja por los suelos.

“Siento tener que decirlo pero las vieiras y el bacalao negro era nauseabundo, olía mal, a podrido (no descarto que estuviera malo porque ahora mismo no estamos muy bien del estómago)”, asegura la indignada en su feroz retahíla.

Cristina está especialmente preocupada porque ha invertido parte de su dinero y hace promoción de los locales de su marido siempre que puede, pero las críticas no amainan.

De hecho, también en el local de Londres han caído palos. El StreetXo instalado en suelo inglés tiene menos críticas negativas porque va menos gente española, pero el porcentaje de críticos es superior al de StreetXo Madrid.

Si bien llevaban un tiempo sin recibir golpes, el último que les han dado es de dimensiones siderales: “Estridente, incómodo, caro y lo peor de todo... no se come bien”.

Esta es la dura opinión de Ángel: “Probablemente una de las decepciones más grandes gastronómicamente hablando de toda mi vida. Reserve en StreetXo para mi viaje a Londres con toda la ilusión del mundo y mi gozo en un pozo”.

“La puesta en escena roza lo dantesco. Luces muy bajas, música muy alta hasta el punto de no poder hablar con el de al lado y el personal con camisas de fuerza como si de un loquero se tratase. Mesas compartidas que dejan muy poco a la intimidad y un olor a freidora digno de la peor tasca”, atiza.

Y no se detiene: “Y la comida...pues que quieres que te diga...pescados y carnes enmascarados con salsas muy difíciles de entender que ocultan el verdadero sabor de lo que te estas comiendo”.

Para terminar critica el elevado coste del cubierto: “Y el precio...Totalmente fuera de mercado.
Lo siento pero no volveré, ni en Londres...ni en Madrid”. 

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