Zeballos derrota a Rafa Nadal en la final del torneo de Viña del Mar

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El tenista español cae en tres sets aunque empezó el partido ganando (7-6(2), 6-7(6), 4-6)

Nadal golpea la pelota durante un partido del torneo de Viña del Mar / EFE

11 de febrero de 2013 (12:56 CET)

El tenista español Rafael Nadal se ha visto sorprendido (7-6(2), 6-7(6), 4-6) por un increíble Horacio Zeballos en la final de Viña del Mar (Chile), torneo de categoría 250 perteneciente al circuito de la ATP y que marcaba el regreso del mallorquín a las pistas tras siete meses de lesión, recoge Europa Press.

Tras ganar el primer set, hasta el último presente en la Central chilena pronosticaba un triunfo de Nadal en su regreso a las pistas y en su superficie preferida. Sin embargo, el tenista argentino aguantó más de dos horas y media de partido a gran nivel, con un revés prodigioso y un recital digno de un Top 5, para lograr el primer título de su carrera y batir a un Nadal que sin embargo confirma sus buenas sensaciones en el comienzo del rodaje tras meses de inactividad.

'Tie-break' decisivo

La solidez del argentino apenas dio facilidades al manacorí, aunque ambos aprovecharon sus servicios en el comienzo. Era un ataque conjunto, un duelo de ida y vuelta en el que apenas se veían errores. Nadal fue mejorando en el saque pero, a pesar de su lucidez, el argentino se mantenía firme e inspirado en el golpe de revés.

Zeballos llevaba de lado a lado al español y le obligaba a pensar. No había indicio de duda en el sudamericano en un encuentro de muchos intercambios desde el fondo de la pista y donde el ace era el arma más poderosa de ambos (4-4). Avocados al tie-break, Nadal optó por la resistencia en un encuentro donde apenas se ponía la bola en juego gracias al potente saque del argentino. En la primera muerte súbita de la noche Nadal implantó su experiencia (7-2).

Sorprendido

De nuevo el segundo set se mantuvo igualado. Zeballos, lejos de acusar el golpe, siguió con su recital e incluso tuvo la mente fría de salvar dos bolas de break. Así las cosas, de nuevo se llegó al tie-break. En este caso, como aprendida la lección, el argentino se agarró a la pista y, bien metida en ella y apoyado en un espectacular golpe de revés, empató el partido.

Nadal, incrédulo, salió al tercer acto con ganas de devolver el golpe cuanto antes y en un principio pareció lograrlo rompiendo el saque a su rival en el primer juego. Sin embargo, la fe y la garra del argentino le hicieron recuperar su servicio a continuación. Nadal no sentenció el set, como ocurriese en el segundo, y Zeballos terminó de sumar la poca moral que le faltaba. Estaba repleto de ella.

Primer título de su carrera

Sonriente, quizá también incrédulo por su propio nivel, campaba por la arcilla chilena el de Buenos Aires respondiendo a todos los intentos del número cinco del mundo. En el octavo juego, Nadal tuvo que sudar para no verse por debajo pero, cuando el argentino restaba con 4-5 a su favor, endosó al español una rotura definitiva para sumar el set (4-6), el partido y estallar en llantos.

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