Y el dios Bernabéu devoró al hijo Di Stéfano

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"Mientras yo sea presidente del Madrid Alfredo no pisará Chamartín ni de botones"

Bernabéu y Di Stéfano brindan en la apertura de una cafetería de Puskas (1967) | Archivo

07 de julio de 2014 (23:50 CET)

Santiago Bernabéu quiso a Alfredo Di Stéfano como a un hijo, como el hijo que nunca tuvo. Su veneración por el astro argentino fue enfermiza, sobrenatural. Nada de lo que fue el Real Madrid CF tras la guerra civil puede entenderse sin Di Stéfano. Tuvieron que pasar 15 años para que el Madrid conquistara su primer título de Liga, en la primera temporada de la Saeta Rubia en el equipo blanco. Estamos en 1954. Luego, con él, siete Ligas más, cinco Copas de Europa, la Pequeña Copa del Mundo de 1956 y la Intercontinental de 1960. Fue dos veces Balón de Oro y cinco veces Pichichi entre 1954 y 1959. Y Bernabéu supo agradecerle la hoja de servicios al club y lo que había significado para el Real Madrid CF. Pero cuan hijo díscolo, jamás le perdonó en vida que dejara el Madrid. Que lo dejara tirado. Que no le hiciera ni puñetero caso. Bernabéu, como un novio despechado, se sintió traicionado por Di Stéfano y no le perdonó jamás. Eso sí, nunca manifestó en público su rencor hacia el jugador más grande de la historia madridista. Esta es la historia del distanciamiento.

27 de mayo de 1964. El Madrid, dirigido por Miguel Muñoz, juega su séptima final de la Copa de Europa en el Prater de Viena ante el Inter. El equipo blanco está formado por Vicente; Isidro, Santamaría, Pachín; Müller, Zoco; Amancio, Felo, Di Stéfano, Puskas y Gento. El Madrid cae derrotado por los italianos 3-1 y se abre una crisis de grandes dimensiones en la Casa Blanca. Como era costumbre en Miguel Muñoz, a su regreso a Madrid, eleva a la directiva un detallado informe del partido y otro, sobre la situación general de la plantilla. En la primera reunión, con Muñoz presente, se llega al acuerdo de que hay que dar un golpe de timón al equipo. Dos jugadores aparecen señalados: el portero Vicente y Alfredo Di Stéfano. Con Vicente no iba a haber problemas porque finalizaba su contrato esa temporada y ya estaba advertido de que no contaban con él. El caso de Di Stéfano era más peliagudo. Miguel Muñoz, consciente de la trascendencia de la decisión, pone su cargo a disposición de los directivos blancos, rechazado de plano por Bernabéu, prevalenciendo, como siempre, el principio de autoridad.

Mánager general del club con poderes plenipotenciarios

Será Santiago Bernabéu quien le comunique a Di Stéfano su baja como jugador del primer equipo. Para compensar el difícil trago, el patriarca blanco se guarda un as en la manga. Está decidido a crear la figura de mánager general con poderes plenipotenciarios y capacidad, incluso, para elegir al técnico, algo que hasta entonces sólo había sido potestad de Bernabéu. El sueldo de Di Stéfano sería el mismo que tenía como jugador, el más alto de la plantilla.

Pero cuál fue la sorpresa de don Santiago cuando Alfredo Di Stéfano rechazó la oferta y se enfrentó al presidente, a su padre en el concepto filial santiaguino. Le contestó más o menos que él tenía cuerda para rato y que aún podía jugar dos o tres temporadas más. Di Stéfano no aceptó la decisión de Bernabéu de pasar al cuerpo técnico y, en la temporada 1964-65, fichó por el Español de Barcelona. Aunque hay otra versión, ratificada por el propio Bernabéu.

Gil de Biedma: "No dejes el fútbol, tú puedes acabar con Bernabéu"

El origen de la sublevación del astro argentino habría estado en los consejos de Javier Gil de Biedma y Vega de Seoane, buen amigo suyo y enfrentado a Bernabéu, quien le habría dicho: "No dejes el fútbol, tú puedes acabar con Bernabéu". Según se cuenta en el libro Santiago Bernabéu: la causa, de Martín Semprún con prólogo de Alfonso Ussía, esa especie de confabulación, hipotéticamente aceptada por Di Stéfano, fue lo único que podría justificar que don Santiago borrara del mapa madridista a quien había querido como a un hijo. De hecho, Alfredo Di Stéfano no regresó al Real Madrid CF hasta después de la muerte de Bernabéu, el 2 de junio de 1978. Volvió de la mano de Luis de Carlos en 1982.

Fue Gil de Biedma, entonces vicepresidente tercero del Real Madrid CF, quien viajó a Buenos Aires para convencer a Di Stéfano de que se uniera a la causa madridista. Di Stéfano entrenaba en esos momentos al River Plate. La amistad que unía al directivo con el exjugador blanco hizo posible su retorno al Madrid, donde sirvió como entrenador en dos etapas. De 1982 a 1984 y en la temporada 1990-91. Florentino Pérez, años después, lo elevó al pedestal del Real Madrid CF de donde nunca debió haber caído.

El patriarca blanco siempre defendió en público al 'crack' argentino

A pesar del dolor que supuso para Bernabéu el desplante de Di Stéfano, el presidente del Madrid nunca mostró en público la más mínima diferencia con el crack argentino. Al revés, siempre que en una conversación o entrevista salía este espinoso asunto, defendía al jugador con ardor guerrero. Pero hay dos datos significativos que apuntan a que don Santiago jamás superó el portazo de Di Stéfano. La barca de pesca que tenía en Santa Pola, Saeta Rubia, la rebautizó con el nombre de Marizapalos, en honor a su esposa doña María, a quien así llamaba su padre cuando era pequeña. "Como le hacía ilusión, y para que me dejara pescar, lo hice. Así ella está contenta y yo tan feliz", le dijo a Julio Bernárdez, de Marca, en 1971.

Por esa época, a principios de los 70, Di Stéfano ya estaba en España entrenando al Valencia, al que haría campeón de Liga en un final de temporada de infarto. En Madrid corrían rumores de que el dos veces Bota de Oro podría recalar en el Real Madrid CF para sustituir al incombustible Miguel Muñoz. Dos periodistas del diario Pueblo se acercaron hasta el retiro alicantino del patriarca blanco para confirmar la noticia y las circunstancias que la rodeaban. Los periodistas insistieron una y otra vez sobre la posible contratación de Di Stéfano y Santiago Bernabéu, harto del asedio de preguntas, respondió: "Deja de escribir y atiéndeme. Esto que te voy a decir es para que te enteres, para que estés informado y no te engañen ni te dejes influir por comentarios absurdos. Te voy a sacar de dudas, pero ni una palabra a nadie. Mira... Mientras yo sea presidente del Madrid Alfredo Di Stéfano no pisará Chamartín ni de botones. Ése no volverá más al club mientras yo viva. ¿Está claro? Pues pasa a otro tema".

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