Volver a Boedo con la frente marchita

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El San Lorenzo de Almagro recuperará en 2018 el Viejo Gasómetro que le arrebató la dictadura militar argentina

Juan Carlos Pasamontes

El Gasómetro de Boedo, histórico estadio de San Lorenzo de Almagro donde muchas veces jugó de local Argentina, y maqueta del futuro CASLA Papa Francisco
El Gasómetro de Boedo, histórico estadio de San Lorenzo de Almagro donde muchas veces jugó de local Argentina, y maqueta del futuro CASLA Papa Francisco

03 de marzo de 2015 (22:00 CET)

Para San Lorenzo de Almagro sólo hay una cosa más importante que la Copa Libertadores de 2014: regresar al barrio porteño de Boedo, recuperar el Viejo Gasómetro que la dictadura militar argentina le usurpó hace más de 35 años. Utopía trocada en sueño y hecha realidad, únicamente, gracias a la voluntad de su hinchada, tenaz e infatigable como sus interminables cánticos de animación. Casi cuatro décadas carcomidos por la nostalgia y la melancolía que tendrán su colofón en 2018, cuando se inaugure un nuevo estadio en el mismo lugar donde estaba el otro.

"Este es un club baqueteado por la historia que siempre ha sabido resurgir", dijo a Diario Gol un seguidor del San Lorenzo en la Jemaa El Fna de Marrakech, el pasado diciembre, con ocasión del Mundialito de Marruecos. "De alguna manera", agregó, "somos unos locos que pensamos que todo es posible". Y mientras lo decía, señalaba con la mirada una gran pancarta colgada del café Glacier alusiva a La Colifata –emisora de radio bonaerense conducida por enfermos psiquiátricos– y la vuelta a Boedo. "Volver al barrio es volver a uno mismo. Gracias CASLA [Club Atlético San Lorenzo de Almagro] por enseñarnos que se puede".

El Gasómetro de Boedo, histórico estadio del San Lorenzo donde muchas veces jugó de local la selección argentina, echó el cierre el 2 de diciembre de 1979 con un San Lorenzo-Boca Juniors, que acabó sin goles. El estadio nunca tuvo nombre oficial. Se conoció popularmente así por el parecido que tenía su estructura exterior con los gigantes depósitos de gas licuado de la época. Se construyó con gradas de madera sobre una estructura de hierro. Inaugurado en 1916, la hinchada del Ciclón vivió en el Wembley Porteño sus mejores tardes futbolísticas. Sobre todo de 1968 a 1974, y para ser más exactos, en la época en que estuvo en el banquillo Juan Carlos Lorenzo. El Toto Lorenzo –ascendió al Mallorca a Primera División en 1960– fue el primer entrenador argentino en lograr dos títulos nacionales un mismo año: el Nacional y Metropolitano de 1972.

Con Osvaldo Zubeldía, en 1974, conseguiría el San Lorenzo otro campeonato Nacional. El cuarto título nacional de su historia, si sumamos el Metropolitano de 1968 que conquistó el equipo de Los Matadores. Conjunto del San Lorenzo que pasó a la historia por ser el primer campeón invicto del fútbol profesional argentino: 14 victorias y ocho empates. En sus filas figuraba un viejo conocido de la afición española, Jorge D'Alessandro; hoy popular contertulio de El Chiringuito de Jugones y entonces joven portero suplente de Carlos Buttice; Batman, desde aquella memorable campaña.

Golpe de Estado contra María Estela Martínez de Perón

"Total normalidad. Las Fuerzas Armadas ejercen el Gobierno", tituló el diario Clarín, el jueves 25 de marzo de 1976. María Estela Martínez de Perón, presidenta de Argentina desde julio de 1974, había sido derrocada el día anterior por una Junta Militar integrada por tres militares del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, representados por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera, y el brigadier Orlando Ramón Agosti. De 1976 a 1983, cuatro juntas militares sucesivas gobernaron Argentina, con violaciones de los derechos humanos masivas y desaparición de decenas de miles de personas, la mayoría estudiantes: 8.961 según el informe Nunca Más, base de la acusación contra los uniformados argentinos. Aunque pudieron ser muchos más.

Nueve días después del golpe, el general Videla designó al brigadier Osvaldo Cacciatore [Buenos Aires, 1924-2007], intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Cacciatore impulsó desde la jefatura municipal de la capital argentina profundas reformas urbanas. Aunque los cuervos del CASLA lo maldicen por haber sido responsable, en 1979, del cierre y expropiación de los terrenos donde estaba ubicado el Viejo Gasómetro, en la avenida La Plata, entre las calles Inclán y Las Casas.

Tras el San Lorenzo-Boca que puso fin al Viejo Gasómetro, la directiva azulgrana presidida por Moisés Annan traspasó el estadio a dos sociedades fantasma vinculadas al Banco Mariva, a cambio de 1,8 millones de dólares (1,6 millones de euros) de la época. Más tarde, éste lo revendería a Carrefour Argentina SA por 4,6 millones de dólares (4,1 millones de euros). Para entonces, la ordenanzas municipales habían dado un giro de 180 grados. Donde se iba a hacer no se hacía y donde se prohibía, se permitía. Algunas curiosidades al respecto. El expresidente del San Lorenzo Héctor Habib estaba estrechamente vinculado con la entidad crediticia. Carrefour tenía, o tiene, el 60% de las acciones del Banco Mariva. Aquel mismo año Mariva S.A. Compañía Financiera recibió la autorización del Banco Central de la República Argentina para operar como Banco.

Las causas que llevaron a Cacciatore a enajenar la propiedad de los cuervos de Boedo con la complicidad de la AFA, exdirigentes, empresarios y periodistas, nunca quedaron aclaradas. Hay quienes aseguran que detrás de la desaparición del Gasómetro se escondieron intereses económicos. Otros quisieron ver represalias políticas: la primera manifestación pública sobre el paradero de miles de jóvenes desaparecidos en Argentina tuvo lugar, el 20 de junio de 1977, en la avenida de La Plata frente al Viejo Gasómetro, lo que se conoció luego como las Madres de la Plaza de Mayo. Los más benevolentes lo achacan, en cambio, a la cachambrosa situación económica del club y a las pretensiones de Cacciatore de unir en un solo estadio los intereses de San Lorenzo, Huracán y Vélez. El Viejo Gasómetro era el más antiguo, con accesos complejos en un barrio en constante crecimiento. Sea como fuere, una arbitrariedad. Desde el mismo momento de la expropiación, el San Lorenzo entró en barrena. Perdió masa social, y en lo deportivo, descendió en agosto de 1981.

"¿Usted tiene hijos en la facultad, no?"

La principal excusa del intendente Cacciatore fue, no obstante, la necesidad de implementar un plan urbanístico que diera respuesta a la necesidad de escuelas y viviendas sociales en la zona, y en el que se prohibía expresamente la instalación de locales comerciales. A la hora de la verdad, sin embargo, las viviendas no aparecieron por ningún lado y sí, en cambio, un hipermercado de diez mil metros cuadrados propiedad de la cadena francesa Carrefour. El San Lorenzo no dispuso de un nuevo coliseo hasta diciembre de 1993, con la inauguración del estadio Pedro Bidegain –en homenaje a quien fuera presidente del CASLA (1929-1930) y dirigente de la Unión Cívica Radical–, y conocido popularmente como Nuevo Gasómetro. Aunque situado en el barrio porteño de Bajo Flores, una zona alejada de Boedo que nada tenía que ver con la historia del club.

El año del descenso (1981) el entonces presidente del Club Atlético San Lorenzo, Vicente Bonina, mantuvo varias reuniones con el intendente Cacciatore al objeto de reabrir el Viejo Gasómetro, sin ningún éxito. Según contaron en el entorno del directivo azulgrana, el militar coaccionó y amenazó al presidente del San Lorenzo para que acelerara el desalojo del estadio. Según esas fuentes, el brigadier le habría preguntado a Vicente Bonina: "¿Usted tiene hijos en la facultad, no?". Ante la respuesta afirmativa, respondió Cacciatore: "Entonces le recomiendo que haga caso a lo que le pido". En 1983 Carrefour se hizo con los terrenos del Viejo Gasómetro. En 1984 se desmanteló el estadio. Y un año más tarde se instaló en la avenida de La Plata el primer supermercado de la multinacional francesa en la Capital Federal.

La Ley de Reparación Histórica abre el camino

Los movimientos del San Lorenzo para recuperar lo que fue suyo empezaron con Néstor Kirchner en la presidencia de Argentina. Se apoyó en la Ley de Reparación Histórica, de diciembre de 2005. Aunque la vuelta a Boedo no adquiriría cuestión de Estado, hasta enero de 2011. En marzo de 2012, ochenta mil hinchas del San Lorenzo se manifestaron frente a la Casa Rosada para reivindicar la vuelta del club a Boedo. Quimera que se hizo realidad el 15 de noviembre de aquel año, cuando la Cámara legislativa porteña aprobó, por cincuenta votos a favor y ninguno en contra, el regreso de los cuervos a tierra santa. La sesión transcurrió en un clima muy emotivo, con varias decenas de hinchas apostados entre las bancadas de los legisladores, aplaudiendo y cantando después de cada intervención como si fuera un partido del Ciclón.

La votación se adelantó una semana para sortear la amenaza de una manifestación de más de doscientos mil seguidores del San Lorenzo. Aunque los políticos pusieron una condición. Para restituir el Viejo Gasómetro a sus antiguos dueños, el club que preside Matías Lammens tiene que reunir en un fideicomiso del Banco Ciudad de Buenos Aires los 94 millones de pesos argentinos (9,6 millones de euros) en que ha sido tasado el terreno, cantidad que deberán abonar a Carrefour.

Para recomprar a la multinacional francesa el predio donde estaba ubicado el Viejo Gasómetro, se ha dividido la finca en metros cuadrados que se están vendiendo, a metro cuadrado, a los socios y aficionados del San Lorenzo, cerca de cuatro millones en Argentina. Cualquier persona, institución y empresa puede invertir no obstante en el proyecto. Hasta ahora el club que preside Lammens ha ingresado 15 millones de pesos (1,5 millones de euros) del fideicomiso, y para el año próximo esperan pagar una gran parte del mismo con lo que se sigue recaudando. Será entonces cuando cojan el testigo los arquitectos. Al proyecto Volver a Boedo se ha sumado el mismo Carrefour. Tiene intención de instalar un centro comercial de dos plantas, de cinco mil metros cuadrados cada una, en una esquina adyacente al estadio. Cuando esa obra esté acabada, se empezará a construir el nuevo coliseo del San Lorenzo, cubierto y con capacidad para 40 mil personas. Que ya no será ni el Viejo ni el Nuevo Gasómetro, sino que llevará por nombre Papa Francisco. Aunque eso será en 2018.