Víctor Tomás y Saric mantienen vivo al Esportiu Castelldefels

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Los jugadores del Barça Intersport colaboran económicamente con el club de balonmano femenino, que lucha por mantenerse en División de Honor

Hege Bolstad, capitana del CE Castelldefels y Víctor Tomás, capitán del Barça Intersport

31 de octubre de 2012 (20:36 CET)

Pagar cualquier precio por competir con las mejores. Es lo que define a las jugadoras, cuerpo técnico y directiva del Club Esportiu Castelldefels d'Handbol. Un equipo situado en División de Honor, la categoría más alta del balonmano femenino en España, que ha renunciado a sus salarios por jugar al máximo nivel.

Un sueño que, en buena parte, puede mantenerse gracias a dos jugadores del Barça Intersport. El capitán del conjunto azulgrana, Víctor Tomás, con una aportación de 5.000 euros, y el portero Daniel Saric, con otros 2.500 euros, ayudan a mantener vivo a un club cuya situación económica pende de un hilo.

Los azulgrana aportan un 15% del presupuesto

El Castelldefels, cuya capitana Hege Bolstad es la pareja de Víctor Tomás desde hace años, luce la cuenta de Twitter del capitán del Barça en su camiseta, a modo de agradecimiento. "Saric ni siquiera quería que apareciese su nombre", asegura Manuel Leandres, presidente del Castelldefels, a Diario Gol. "Sin embargo, al final optamos por incluir el anagrama de su escuela de porteros también en la camiseta", confiesa Leandres.

Los 7.500 euros que aportan entre los dos son un 10% de los 75.000 euros estimados que tenía el club para la presente temporada. Sin embargo, las cifras ideales distan mucho de la realidad. Actualmente el Castelldefels tiene un presupuesto de unos 50.000 euros, que apenas llega para cubrir gastos. Los arbitrajes de la categoría suponen un desembolso de 1.200 euros por partido jugado en casa. Además, el conjunto tiene que viajar a Canarias, País Vasco, Galicia, Alicante o León, entre otros destinos. Desplazamientos que no son cercanos, precisamente.

Ni entrenadores ni jugadoras cobran

Las jugadoras, la mayoría catalanas (y las que no lo son llevan entre 7 y 10 años en Catalunya), no cobran nada. Ni siquiera el cuerpo técnico percibe una compensación por el trabajo que realizan de forma vocacional. Sin la posibilidad de que el club asuma los costes de un sistema alternativo de desplazamiento, plantilla y entrenadores se mueven en sus propios vehículos. La única ayuda que reciben actualmente es para las salidas.

La mayor parte del presupuesto del Castelldefels depende de las subvenciones de la Generalitat. Actualmente hay 15.000 euros paralizados, pendientes de ser recibidos por el club, y una cifra aproximada de 25.000 euros por ser un equipo de élite. Todavía no han recibido ninguna. Ni siquiera el ayuntamiento de Castelldefels colabora con la causa, ya que no aporta absolutamente nada. Pese a ello, el pabellón de Can Vinader aglutina una media de 300 espectadores para ver a sus chicas. Al mismo nivel de aficionados que el principal equipo de fútbol del municipio, la UE Castelldefels, que milita en Tercera División y percibe unos 8.000 euros de ayudas municipales.

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