Vettel resiste en Interlagos

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El piloto alemán gana el Mundial con tres puntos de ventaja respecto a Alonso, que compitió hasta el final con un coche inferior

Sebastian Vettel, celebrando su victoria en Interlagos / EFE

25 de noviembre de 2012 (19:39 CET)

Sebastian Vettel, tricampeón del mundo. El piloto de Red Bull prolongó su dominio en el Mundial de Fórmula 1 tras otra carrera épica en Interlagos (Gran Premio de Brasil) en la que superó muchos obstáculos: un monoplaza castigado por el temprano impacto que recibió de Bruno Senna, una lluvia muy traidora, constantes cambios de neumáticos y, sobre todo, la feroz resistencia de Fernando Alonso, tremendamente competitivo hasta el final. La diferencia entre ambos fue mínima, apenas tres puntos (281 por 278). Mucho mayor fue la distancia entre el coche del alemán y el Ferrarri.

Alonso, con un monoplaza muy inferior al de Vettel, compitió hasta el desenlace del Mundial. Hasta la última vuelta de la última carrera. Él, probablemente, sea el mejor piloto del mundo, pero su gran rival demostró una gran fortaleza mental en una carrera condicionada por las condiciones climatológicas. En Sao Paolo chispeó, llovió un poco, con bastante intensidad... Cada cambio obligaba a Red Bull y Ferrari a tomar decisiones inmediatas. La escudería italiana tenía que arriesgar. A la austriaca le bastaba con copiar la estrategia de su gran rival. Alonso arriesgó desde la primera recta; Vettel estuvo contra las cuerdas y también tuvo que acelerar, pero al final fue pragmático. El sexto puesto le bastaba para prolongar su hegemonía tras la segunda plaza de Alonso. Ganó Jenson Button, protagonista secundario en el gran duelo de colosos.

Salida espectacular

Quería Alonso una carrera accidentada y agitada, y la tuvo. Su salida fue espectacular, mientras que el monoplaza de Vettel chocó con el de Senna. Una vez más, el alemán tenía que remontar posiciones. Empezaba otra batalla contra el reloj, pero el piloto de Red Bull pronto se colocó en las posiciones de privilegio. Su mayor preocupación, y la de Alonso, eran los neumáticos. Hasta tres veces cambiaron los dos pilotos: intermedios, blandos e intermedios escogió el español. Intermedios, duros e intermedios, el alemán, en la carrera más estratégica de la temporada.

Alonso nunca vislumbró la posibilidad de ganar en Brasil y sus opciones pasaban por una retirada de Vettel, por un percance en una carrera muy accidentada. Hamilton, que quería despedirse de McLaren con una victoria, fue arrollado por Hulkenberg. Button, mientras, volaba. Era imposible que el piloto español le atrapara y Vettel evitó el cuerpo a cuerpo con varios monoplazas, sobre todo con el de Massa. El brasileño actuó como un buen escudero de Alonso, pero finalmente no hubo milagro en Brasil en una carrera que, con los años, también será recordada por ser la última de Michael Schumacher. En Interlagos, el heptacampeón del mundo finiquitó una carrera exitosa que comenzó en 1991.

Vettel, calculador, todavía está lejos de igualar a Schumacher. Ha ganado tres Mundiales y mucho le debe a Adrian Newey, el ingeniero del 'milagro Red Bull'. Alonso, mientras, espera tener un coche más competitivo el próximo año. "Alonso ha merecido la victoria final, pero no ha podido ser", comentaba un abatido Stefano Domenicalli, director deportivo de Ferrari que podría abandonar la escudería italiana.

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