Valero Rivera: "El balonmano es un reflejo del país"

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El Mundial debe ser un punto de inflexión que reactive nuestro deporte en España"

El seleccionador Valero Rivera

26 de diciembre de 2012 (22:53 CET)

España acogerá, del 11 al 27 de enero de 2013, la 23ª edición del Mundial de balonmano con las máximas aspiraciones competitivas y el reto de reactivar un deporte duramente golpeado por la crisis. Con los clubes muy debilitados por sus deudas, la selección sueña con incrementar su discreto palmarés. Medalla de bronce en 2011 (Suecia) y de oro en 2005 (Túnez), España quiere hacer historia en el Palau Sant Jordi, escenario de las semifinales y la final de torneo. Valero Rivera, el técnico con mejor currículo del mundo (70 títulos con el Barça), lidera a un equipo con limitaciones físicas pero tremendamente competitivo y ambicioso.

Campeón de todo con el Barça, ¿el Mundial de España es su gran reto como seleccionador nacional?
Sí. Personalmente es una maravillosa responsabilidad. Debemos canalizar de forma positiva la presión y asumir que nuestro objetivo es llegar a la final. Somos una generación afortunada por poder jugar un Mundial en España.

España es una de las selecciones más potentes, pero la mayoría de clubes españoles están en una situación económica muy precaria.
El balonmano es un reflejo del país. No tiene las grandes audiencias de los deportes más mediáticos y, con menos recursos, la crisis está castigando a casi todos los clubes, que ya no reciben subvenciones y tienen problemas para encontrar buenos patrocinadores. Deportivamente, la crisis debe estimular a los jugadores más jóvenes. Con menos capacidad para fichar, los equipos deben potenciar la formación y apostar por sus jugadores de las categorías inferiores.

¿Qué repercusión puede tener el Mundial para el balonmano español?
El Mundial debe ser el punto de inflexión que reactive al balonmano en España porque la asistencia a los pabellones ha disminuido en los últimos años y nuestros clubes, a diferencia de los franceses y alemanes, han tenido muchos problemas estructurales. La selección afronta un reto histórico y lo más importante es que el equipo conecte con la afición. El primer paso lo tenemos que dar nosotros con un juego que ilusione a la gente. Necesitamos un público caliente, totalmente identificado con la selección.

En los Juegos de Londres dio por finalizada la renovación generacional del equipo.
Sí. La selección ha competido bien en los últimos cuatro años y hemos sido muy respetados por nuestro juego, por nuestra intensidad y por la medalla de bronce en el Mundial de 2011. Hemos formado un equipo, un buen bloque, y afrontamos el Mundial en las mejores condiciones.

¿Cuáles son las principales virtudes y los aspectos a mejorar de la selección?
Las principales virtudes de España son su intensidad, su defensa, su contraataque y sus rápidas transiciones. Físicamente no tenemos el potencial de las selecciones nórdicas ni tenemos el lanzamiento exterior de Francia, pero el regreso de Ángel Montoro y Antonio García reduce nuestro déficit y nos da más variantes ofensivas.

¿Francia es la gran favorita al triunfo?
Francia es la actual campeona del mundo y olímpica. Es un bloque muy sólido sustentado por uno de los mejores porteros del mundo, Omeyer, y un lanzador letal, Karabatic, Las otras candidatas al triunfo son Dinamarca y Croacia. Alemania y Polonia también tienen opciones de medalla.

En 1984 comenzó su etapa con el Barça, club con el que ganó cuatro títulos. ¿Cómo ha cambiado el balonmano en los últimos 30 años?
En mi época de jugador, el juego era muy lento, aburrido. La gran evolución llegó con unas defensas muy profundas y un juego mucho más rápido e intenso. Los ataques cada vez eran más cortos y, actualmente, los jugadores son físicamente muy fuertes. El balonmano, hoy, es más dinámico e intenso que hace dos o tres décadas. También mucho más rico tácticamente.

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