Valero Rivera: "De este partido se hablará durante muchos años"

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El seleccionador ensalza y pide perdón a Alberto Entrerríos y Sarmiento recalca que "en España hay más deportes que el fútbol"

Valero Rivera, con la medalla de oro, celebra la victoria de la selección española / EFE

27 de enero de 2013 (22:19 CET)

Deporte y política no mezclan bien y menos en Barcelona. El Palau Sant Jordi, una de las instalaciones más emblemáticas de los Juegos Olímpicos de 1992, revivió este domingo gestas pasadas con la victoria de España ante Dinamarca en la final del Mundial de balonmano. La fiesta, presenciada por el Príncipe Felipe, fue completa. Lleno y convivencia pacífica entre los aficionados españoles y los hinchas daneses y franceses, que apoyaron a la selección nórdica. Una pancarta con la inscripción "Catalonia is not Spain" fue retirada sin problemas y en las gradas convivieron banderas españolas, republicanas y de diferentes Comunidades Autonómas. Empezado el partido se diluyó cualquier reivindicación y España arrolló a su rival en una cita muy especial para Rocas y Alberto Entrerríos, los dos únicos jugadores que pueden presumir de haber ganado dos campeonatos del mundo. Y también para Valero Rivera, campeón de todo con el Barça y también con los Hispanos.

Tremendamente feliz y, sobre todo, emocionado, Rivera expresó su "inmensa alegría" por el título. "Es imposible que esta película tuviera un desenlace mejor. Nuestra primera parte ha sido escandalosamente buena y de este partido se hablará durante muchos años", manifestó el seleccionador nacional. "El Mundial es un éxito tremendo de todo el balonmano español", añadió.

Censura al seleccionador danés

En su comparecencia ante los medios de comunicación, Rivera rindió un tibuto muy especial a Alberto Entrerríos, que disputó su último partido con España. "Mi agradecimiento más absoluto. Me equivoqué al no llevarlo a los Juegos. Fue un error y se merece una despedida de la selección como campeón del mundo", manifestó el técnico, persona poco dada a las rectificaciones en público. Rivera, sin embargo, lamentó la "fuerte presión" que soportó durante la última semana, "la más difícil de mi vida", según dijo, y no quiso abordar, inicialmente, su futuro como seleccionador. Al final, no obstante, comentó: "Mi admirado Constantini ganó el Mundial con Francia en su país en el que fue su último partido. Tiene narices que ahora pase esto. Parece mentira".

Rivera, tras alabar en varias ocasiones el trabajo de sus jugadores, felicitó a Dinamarca, Croacia y Eslovenia, segundo, tercer y cuarto clasificado del Mundial. Sin embargo, denunció el comportamiento de Ulrik Wilbek, seleccionador danés que no quiso comparecer ante los medios de comunicación. Al respecto, el técnico español dijo: "Me desagrada que el entrenador de Dinamarca no esté aquí. Es indigno que haya sido nombrado mejor entrenador de Mundo por la Federación Internacional de Balonmano (IHF)".

70 títulos con el Barça y dos medallas con España

A Rivera, que ha ganado 70 títulos con el Barça (destacan seis Copas de Europa y 12 Ligas Asobal) y dos medallas con España (bronce en el Mundial de 2011 y oro en 2013), le costó controlar sus emociones. Lo mismo le ocurrió a Alberto Entrerríos. "Es un lujo haber tenido la suerte de haber vivido esto", comentó el central, uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos. Más eufosivos se mostraron sus compañeros. "Con esta victoria queremos reivindicar que en España hay más deportes que el fútbol. La gente se tiene que enganchar a este deporte", destacó Dani Sarmiento. "El resultado final es irreal. Para nada esperábamos una victoria tan contundente y con un público tan entregada", recalcó Ángel Montero. "Sencillamente es un sueño", concluyó el joven Ariño, convocado a última hora por la lesión de Ugalde.

Ugalde, gracias a un gesto de Valero Rivera, también se colgó una medalla de oro. Igual que Raúl Entrerríos, hermano de Alberto, que también se lesionó durante la fase de preparación. Todos, titulares, suplentes y lesionados, comenzaron una celebración que se prolongó durante muchas horas en Barcelona. Rivera, el técnico que cambió el balonmano con sus innovaciones tácticas (defensas muy agresivas y juego mucho más rápido) y que siempre exigió una disciplina espartana en sus equipos, les dio barra libre. Normal. Un Mundial no se gana cada día.  


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