Unos montañeros descubren los restos del avión siniestrado de un equipo de fútbol

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Los andinistas hallan el fuselaje y otros restos de la aeronave en la que viajaba parte del Green Cross de Chile en 1961

El accidente del Green Cross, en los diarios de Chile

04 de febrero de 2015 (13:30 CET)

Un grupo de montañeros ha descubierto los restos del avión siniestrado en el que viajaba parte del equipo Green Cross de Chile en 1961. El hallazgo se produce 53 años después de la catástrofe en un lugar diferente al indicado por las fuentes oficiales. Cobran fuerza los rumores acerca de que las cajas del funeral estaban llenas de piedras.

El Green Cross disputó un encuentro en Osorno el 1 de abril de 1961, correspondiente a la segunda fase de la Copa de Chile. La falta de espacio en los aviones propició la división del pasaje en dos vuelos: uno directo, el LAN siniestrado, y otro, con escalas.

El LAN 210 transportaba a ocho jugadores, al técnico, al kinesiólogo del equipo, a tres árbitros, y a representantes políticos y federativos. Cayó a causa de las inclemencias meteorológicas: chubascos y hielo en alas y hélice. Entre los fallecidos estaba Héctor Toledo, destinado inicialmente en el trayecto con escalas pero que cambió su billete con el compañero Alfredo Gutiérrez porque quería llegar pronto a casa.

Homenaje

Los ocho futbolistas fallecidos fueron: Héctor Toledo, Manuel Contreras, Dante Coppa, Berthe González, David Hermosilla, José Silva, Alfonso Vega y el crack Eliseo Mouriño, de 34 años. Éste último había llegado procedente de Boca Juniors y no estaba listo para jugar, pero decidió acompañar al equipo. El club xeneize cedió cuatro jugadores a Green Cross sin coste después de lo sucedido. Los funerales fueron el 17 de abril del mismo año. La Copa de Chile se llamó Copa Green Cross en esa edición a modo de homenaje.

Los descubridores de los restos del avión aseguran ahora que "está a más de 3.200 metros de altura". "Se conserva gran parte del fuselaje, mucho material esparcido en el lugar e incluso restos óseos", explica el miembro de la expedición Leonardo Albornoz. No van a indicar el lugar exacto del hallazgo para evitar que se convierta en un "circuito turístico, ni que se profane el lugar".

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