Unos 1.500 niños extranjeros no podrán jugar a fútbol este fin de semana en Cataluña 

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Los clubes tachan de "barbaridad" la regularización impulsada por la FIFA

Imágenes de la Copa Cataluña disputada en Sant Feliu de Llobregat | FCF

07 de marzo de 2015 (00:00 CET)

La FIFA se ha puesto dura, y la sanción al FC Barcelona por el caso de los menores está salpicando al resto del fútbol catalán. Por medio de la Federació Catalana de Futbol (FCF), el organismo que preside Joseph Blatter ha obligado a regularizar a todos los futbolistas extranjeros, la mayoría niños, que jugaban en el territorio. En total, unos 2.300 chavales de los que sólo han podido arreglar sus papeles 900.

El resto, 1.425 (el único dato concreto ofrecido por la FCF), no podrá jugar a fútbol a partir de este fin de semana y hasta que regularice su situación irregular. El límite, previsto para el 16 de febrero, se ha ido ampliando debido al gran número de fichas federativas que faltaban por regular.

Indignación en los clubes

A los clubes catalanes no les ha sentado nada bien la medida, que ha sido tachada de "barbaridad" por la cantidad de documentación exigida y el hecho que haya que presentarla cada año de nuevo. La solicitud de transferencia internacional, pasaporte, certificado de empadronamiento, declaración jurada de no haber estado inscrito en ningún otro club FIFA, certificado de nacimiento, permiso de residencia… Una marabunta de papeleo. No sólo del futbolista, sino también de sus progenitores.

Además, la documentación debe presentarse en un idioma aceptado por la FIFA, por lo que las identificaciones en catalán no son válidas y, cuando son rechazadas, deben volver a ser expedidas en castellano. Según comentan los clubes, el caso más problemático es el de los jugadores árabes, pues la partida de nacimiento está en su idioma natal y deben volver a solicitarla en francés, con la burocracia que eso significa.

Los futbolistas, principales afectados

El Cerdanyola FC, tercer club de Cataluña en número de equipos, ha tenido que regularizar a 10 jugadores, de los cuales tres no podrán jugar este fin de semana. El motivo, explican, es que alguno de los progenitores no reside en España, por lo que no han podido conseguir su documentación (La FCF pide la del padre y la madre). En otras entidades más modestas, con menos recursos, si bien reconocen haber empezado los trámites tarde, denuncian que les han cancelado las licencias a última hora por presentar documentación incorrecta.

Los principales afectados, los jugadores, quedan ahora mismo en el limbo. Los clubes les abren la puerta a continuar entrenando mientras esperan que alguien les dé una solución para que los chicos puedan volver a competir. Algo que parece complicado si no regularizan su situación.

La Federació, calla

La directiva de la Federació Catalana no ha querido pronunciarse oficialmente sobre el tema, pues se consideran meros transmisores de la cadena. Se limitan a cumplir órdenes de la Federación Española y de la FIFA, dicen. Sin embargo, sí que se han posicionado al lado de los clubes, expresando su máxima empatía y solidaridad con ellos.