Una oda al fútbol de ataque

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Espanyol y Athletic empatan en un partido trepidante el día que Llorente volvió a jugar en el equipo blanquirojo

Fernando Llorente celebra un gol al Espanyol | EFE

16 de septiembre de 2012 (14:43 CET)

El Espanyol experimentó una notable mejoría, pero no hay manera que gane un partido. Este domingo, en un duelo trepidante, sin margen para la especulación, el equipo de Pochettino empató con el Athletic (3-3) en Cornellà y sólo suma un punto de doce posibles.

Pochettino y Bielsa, alumno y maestro, plantearon un partido sin tregua. Sus equipos, concebidos para atacar, ofrecieron uno de los mejores espectáculos de esta temporada. Ambos merecieron un mejor botín, pero la derrota hubiera sido demasiado injusta para Espanyol y Athletic, dos colectivos con más fútbol que puntos.

Metamorfosis

El Espanyol mandó en la primera parte, mejor colocado en el campo y más agresivo. Javi López (minuto 18) y Verdú (m. 44) marcaron para los blanquiazules, que no pudieron contener las embestidas del Athletic tras el descanso. Aduriz (m. 55) inició la metamorfosis rojiblanca, que alcanzó su máxima dimensión cuando Bielsa dio entrada a Fernando Llorente, el ídolo que amenazó con marcharse de San Mamés porque el club vizcaíno no atendía sus exigencias económicas.

Llorente, ausente durante más de un mes, aparcó sus peticiones y salió desbocado, peleándose con toda la retaguardia local y marcando el gol del empate (m. 71) en su primer golpeo del balón. Más efectividad imposible.

Gol y expulsión de Longo

El 'factor Llorente' animó al Athetic y encogió el Espanyol, agazapado en su campo, temeroso por el fútbol más elaborado, aunque algo impreciso del rival. Tocaba sufrir, pero una contra perfectamente dibujada por Wakaso terminó con el tercer gol blanquiazul, marcado por Samuele Longo. El italiano, muy sutil, golpeó con precisión y batió a Iraizoz (m. 80). Su felicidad, sin embargo, no fue total, pues fue expulsado por celebrar el gol con la hinchada perica. Antes había sido amonestado por interceptar un balón cuando el Athletic se disponía a lanzar una falta.

El Espanyol (Pochettino y Toni Jiménez, su ayudante, también fueron expulsados) tenía el partido donde quería, pero no supo amarrarlo. En inferioridad numérica, sus problemas para contener al Athletic aumentaron. Llorente y Aduriz amenazaban continuamente por el centro y Susaeta por la banda derecha. Su resistencia era frágil y una volea de Aduriz (m. 83) frustró su primera victoria en la Liga.

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