Un Barça discontinuo derrota sin alardes al Partizán

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Marcelinho Huertas, con 24 puntos, lidera la victoria azulgrana y maquilla una irregular actuación colectiva

 Marcelinho Huertas inicia un ataque del Barça ante el Partizán / EFE

01 de noviembre de 2012 (23:03 CET)

Cuatro partidos, cuatro victorias. El Barça Regal vive de sus buenos resultados en la Eurolga. Otra cosa es su juego, con fases de gran lucidez y bajadas de tensión. Este jueves, en el Palau, el equipo de Xavi Pascual derrotó al Partizán (85-82), equipo de glorioso pasado que ahora vive del talento de sus jóvenes en tiempos de penurias económicas. Campeón de Europa en 1992 con Djordjevic y Danilovic, se conforma hoy con retar a las grandes potencias continentales. Pensar en títulos es ahora una utopía para el club de Belgrado, que maneja un presupuesto de 2,5 millones de euros.

El Barça sí tiene unos objetivos mucho más ambiciosos. En el Palau nunca existen las temporadas de transición, por mucho que se haya renovado y rejuvenecido el equipo. La exigencia, siempre, es grande; la paciencia, escasa. Pascual todavía detecta muchas anomalías en este Barça, poderoso cuando aprieta en defensa pero vulnerable cuando no actúa al límite. En las últimas semanas ha mejorado sus porcentajes en el tiro exterior, pero el equipo todavía no es fiable. Vive de las individualidades, no del trabajo colectivo.

Navarro y Jawai

Tomic y Lorbek (4 y 3 puntos, respectivamente) aportaron muy poco en ataque y suerte tuvo el Barça de la inspiración de Marcelinho Huertas, que sumó 19 de sus 24 puntos en una primera parte impresionante (5 de 5 en lanzamientos triples y 7 de 8 en tiros de campo), y de los momentos de lucidez de Navarro (15 puntos) en el tercer cuarto. También se benefició de la contundencia de Jawai (16 puntos), cada vez más autoritario bajo los tableros pero excesivamente errático en los tiros libres.

Dejan Musli, con 14 puntos, fue el mejor jugador del equipo serbio en un partido con más destellos que continuidad. Cuatro partidos, cuatro derrotas es el balance del Partizán. En las antípodas vive el Barça, aunque Pascual sabe que su máquina todavía no está bien engrasada. El suyo es un equipo discontinuo.

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