Un año sin Tito Vilanova

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El ex técnico del Barça frenó la salida del club de Messi y pidió a Bartomeu que recolocara a Roura y Altimira

Diario Gol

Tito Vilanova y Eric Abidal, con la copa que acreditaba al Barça como campeón de Liga de 2013
Tito Vilanova y Eric Abidal, con la copa que acreditaba al Barça como campeón de Liga de 2013

24 de abril de 2015 (19:36 CET)

Tito Vilanova, el mejor socio que tuvo Pep Guardiola en el FC Barcelona y entrenador del primer equipo en la temporada 2012-13, falleció el 25 de abril de 2014. Este sábado, un año después, el Barça y el mundo del fútbol recuerdan a una figura imprescindible para entender los grandes éxitos del equipo azulgrana. Su legado sigue vivo en el Camp Nou y, sobre todo, en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. El campo número uno de Sant Joan Despí lleva su nombre y su hijo Adrià juega en las categorías inferiores del club. Tito, que tuvo una multitudinaria despedida, es eterno.

Algunas voluntades de Vilanova perduran en el Barcelona. Días antes de morir, recibió la visita de Leo Messi. El astro argentino, dolido con algunas críticas y la demora de su renovación, le comentó que se planteaba su salida del club, conocedor de los flirteos de su entorno con el Chelsea y el PSG, y de algunas dudas en la cúpula del club. Tito le pidió un último favor: que se quedara en el Barça.

Las mujeres de Tito y Guardiola

Vilanova también tuvo una petición muy humana para Josep Maria Bartomeu, el presidente del club. Consciente de que Gerardo Martino no continuaría como entrenador del Barça y que se desmontaría el organigrama de la pasada temporada, Tito solicitó al máximo dirigente que recolocara a Jordi Roura y Aureli Altimira, sus grandes amigos y colaboradores. Ambos son, hoy, los responsables del fútbol base azulgrana.

El recuerdo de Tito sigue vivo en el Barça. Él y Guardiola escribieron las mejores páginas del club. La amistad, sin embargo, saltó por los aires desde el día que el primero sustituyó al segundo como entrenador del primer equipo. Los elogios se convirtieron en reproches y los abrazos se transformaron en recriminaciones y palabras malsonantes. Y la ausencia de Pep en el entierro de quien fue su gran amigo alimentó un desencuentro que, posiblemente, vivió su capítulo más tenso en Nueva York. Hoy todos lloran por Tito. El fútbol perdió a un genio y los suyos, a una persona fiel y discreta.

 

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