Uli Hoeness, el cerebro en la sombra del Bayern de Múnich

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El actual presidente de la entidad muniquesa es el artífice del éxito del equipo más poderoso de Alemania y futuro destino de Guardiola

Uli Hoeness, presidente del Bayern de Múnich | Archivo

08 de febrero de 2013 (19:46 CET)

La clave del éxito del Bayern de Múnich tiene nombre y apellidos, y se llama Ulrich Hoeness (5 de enero de 1952), más conocido como Uli. El actual presidente de la entidad muniquesa es un 'viejo' entendido de fútbol que ha sabido construir a la sombra de Franz Beckenbauer, presidente de honor del Bayern, y de Karl Heinz-Rummenigge, director gerente, un núcleo de mando muy fuerte y experimentado en el mundo del fútbol. No solamente en los despachos, también en los terrenos de juego, principal elemento diferencial con respecto a las directivas de los clubes más poderosos de Europa.

Sin embargo, el máximo mandatario del Bayern también ha demostrado ser un ejemplo de gestión empresarial. Secundado por el Dr. Fritz Scherer, vicepresidente primero del Bayern, está camino de alcanzar la perfección del club bávaro. Una de las entidades deportivas más saneadas del panorama internacional y que ha podido permitirse invertir 40 millones de euros en Javi Martínez o fichar al entrenador más deseado del mundo, Josep Guardiola. Todo ello después de haber invertido 340 millones en su espectacular estadio, el Allianz Arena, y con unos ingresos por televisión que este año han sido de 28 millones, muy alejados de los 140 millones que cobran Barça y Madrid.

Emblema de club

Hoeness, como la mayor parte de la cúpula directiva del Bayern, lleva más de media vida vinculado a la entidad más ambiciosa y laureada de Alemania. Llegó al club en 1970, de la mano del que posteriormente también fuera entrenador del Barça, Udo Lattek, y vivió la etapa de mayor gloria del club bávaro hasta 1978, personificada en Beckenbauer, la leyenda viva del fútbol alemán. Pero fue condenado a despedirse del balompié prematuramente por una grave lesión de rodilla, con 27 años.

Sobre el césped, nunca brilló como lo hizo el Kaiser, pero contribuyó a la conquista de un palmarés envidiable como jugador del Bayern, con tres Copas de Europa, un Mundial y una Eurocopa, entre otros títulos. Si le preguntan cual fue su mejor partido, no tiene dudas: el duelo de desempate de la final de la Copa de Europa de 1974, contra el Atlético de Madrid. Aquél día marcó dos goles, que sumados a los dos tantos de Gerd Müller, máximo goleador de la historia del Bayern, de la selección alemana y de la Bundesliga, rubricaron el 4-0 final.

Disparado hacia la cima

Tan solo un año después de su adiós, en 1979, pasó a formar parte de la estructura del Bayern, asumiendo las funciones de director general. Un paso de gigante para alguien de su juventud. Pieza clave de la dirección del Bayern durante casi cuatro décadas, en 2009 cogió el relevo presidencial de manos del mismo Beckenabuer, que presidió el club bávaro desde 1994. En todos estos años, Hoeness ha sobrevivido a la muerte – fue el único superviviente de un accidente de avioneta en 1992, con tres fallecidos – y ha contemplado la expansión de su club, que ha multiplicado sus ingresos y el número de socios de forma exponencial.

Un club que apuesta por la gente de casa, por la paciencia, la continuidad y los proyectos fuertes que se construyen a largo plazo, amparados en la confianza. Esas son, precisamente, las premisas que convencieron a Guardiola para iniciar su aventura como entrenador en el extranjero. Los argumentos de Hoeness, el cerebro en la sombra del Bayern, para seducir a Pep.

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