Sólo la candidatura Bélgica-Holanda jugó limpio en la carrera por la organización de los Mundiales

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El resumen del 'Informe García' desvela que los otros ocho aspirantes a las citas de 2018 o 2022 regalaron, por lo menos, obsequios simbólicos a los miembros electores

Gerard Mateo

Michael J. García (i), jefe del órgano de instrucción de la Comisión de Ética de la FIFA, y Hans Joachim Eckert, presidente de la Comisión de Ética | Archivo
Michael J. García (i), jefe del órgano de instrucción de la Comisión de Ética de la FIFA, y Hans Joachim Eckert, presidente de la Comisión de Ética | Archivo

14 de noviembre de 2014 (00:00 CET)

La FIFA, el órgano de Gobierno del fútbol, ha publicado el resumen del Informe García, el documento que desgrana las posibles irregularidades de las candidaturas a los Mundiales de 2018 y 2022. Rusia y Catar, las adjudicatarias, mantendrán la organización, pero el estudio detalla que la mayoría de las nueve solicitantes a la preparación de la cita intentó ganarse la confianza de alguno de los 25 electores del Comité Ejecutivo.

Después de 75 entrevistas y 200.000 páginas de material, el Informe García determina que la candidatura conjunta de Bélgica y Holanda para el Mundial de 2018 es la única sin manchas en el proceso de selección. La candidatura Ibérica (España-Portugal 2018) es la única que no aparece en el reporte, pero presuntamente pactó con Catar 2022 el intercambio de votos.

Sospechas sobre Rusia y Catar

El ministro de Deportes de Rusia, Vitali Mutko, ha celebrado la absolución de los cargos de corrupción que pesaba sobre la candidatura mundialista. "Nuestra campaña fue absolutamente limpia", ha asegurado Mutko. Según el Informe García, el equipo de Rusia 2018 ofreció regalos simbólicos a los miembros del Comité Ejecutivo y pagó el viaje y alojamiento de sus miembros, variables permitidas en las normas de conducta y ética de la FIFA. El documento lamenta, no obstante, la poca colaboración del país europeo en las investigaciones.

Catar 2022, posiblemente la candidatura sobre la que pesaban más sospechas de compra de votos, tampoco ha cruzado la línea roja en sus decisiones para llamar la atención de los votantes. El Informe García detalla cuatro puntos de la gestión catarí, y todos son excluyentes de malas prácticas. El primero es la creación de la Aspire Academy en 2003, con la que el Gobierno local únicamente pretendía lanzar la candidatura mundialista. El segundo es la celebración de un partido amistoso entre Brasil y Argentina (2010) en Doha (Catar) financiado por una grupo catarí que nada tiene que ver con la candidatura ni con el Gobierno.

El tercer punto hace referencia a la celebración de un congreso de la Confederación Africana de Fútbol patrocinado por Catar 2022 (1,8 millones de dólares) para presentar el proyecto, nada que esté prohibido por la FIFA. El cuarto y último señala a Mohamed bin Hammam, expresidente de la Confederación Asiática de Fútbol y exmiembro de la FIFA que intentó la compra de votos para desbancar a Joseph Blatter de la presidencia del órgano mundial de fútbol. Estas gestiones tampoco salpican a Catar 2022, que siempre se ha desmarcado de Bin Hammam.

Las quejas de Inglaterra

"No aceptamos ninguna crítica en relación a la integridad de la candidatura de Inglaterra o cualquiera de sus personas implicadas", ha defendido la Asociación Inglesa de Fútbol (FA), que aspiraba al Mundial de 2018. El informe detalla que el proyecto inglés habría ofrecido favores al exvicepresidente de la FIFA y expresidente de la CONCACAF Jack Warner a cambio de su voto. Entre las presuntas ayudas destacan: el patrocinio de una gala de la Unión de Fútbol del Caribe (una subconfederación de la CONCACAF) a cambio de 55.000 dólares, y la promesa de encontrar un trabajo a tiempo parcial a Warner en Reino Unido.

Australia, candidata al Mundial de 2022, habría prometido dinero a los miembros del Comité Ejecutivo pertenecientes a los países menos favorecidos para el desarrollo del fútbol en esos territorios. Presuntamente, para convencerlos de que su proyecto era el mejor.

Japón, Korea y Estados Unidos

Táctica parecida habría utilizado Corea. Mong-Jong Chung, vicepresidente en el Comité Ejecutivo de la FIFA, mandó cartas al resto de miembros con la propuesta de la creación de un fondo global para el desarrollo del fútbol. El país asiático se comprometía a aportar 777 millones de dólares entre 2011 y 2022 con el supuesto objetivo de captar votos para Corea 2022.

Japón, como Rusia, se limitó a ofrecer regalos simbólicos a los miembros del Comité en el marco del proyecto Japón 2022. Todo dentro de las normas de la FIFA. Estados Unidos, finalmente, utilizó el mismo método. Tampoco en este caso hay indicios de irregularidades en la candidatura para 2022.

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