¿Quién está detrás de la última tendencia en piratería televisiva del fútbol?

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La Policía pone el foco en los fabricantes de los decodificadores que hacen la competencia a Rojadirecta con el 'card sharing'

Ofertas en Internet sobre distintos modelos de decodificadores aptos para el 'card sharing'

21 de noviembre de 2014 (22:22 CET)

El Departamento de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la Policía Nacional estrecha el cerco de la piratería televisiva del fútbol. Las investigaciones destinadas a detectar quienes promueven el acceso a contenidos de pago de forma gratuita avanzan en un sentido claro, pero la Ley de Propiedad Intelectual no es lo suficientemente restrictiva como para abarcar algunos ámbitos de actuación que no han quedado protegidos por la última reforma legislativa.

Por un lado está Rojadirecta, que facilita los enlaces para acceder a contenidos pirateados de forma legal. Por el otro, los sistemas que se saltan ese paso previo y que, además, ofrecen alta calidad. En este caso, todas las pistas apuntan en una sola dirección: los fabricantes de decodificadores para captar señales son los únicos beneficiados con el denominado 'card sharing', el último sistema de piratería audiovisual, que está calando cada vez más hondo en la sociedad española.

"Los fabricantes son los únicos que pueden mantener el coste de las plataformas"

Hay marcas como Engels, Iris, Cristol y Mvision que están especializadas en la fabricación de decodificadores que tienen una funcionalidad legal pero que, además, son fácilmente manipulables para poder piratear cine, series y fútbol. Fuentes especializadas en la materia consultadas por Diario Gol explican que "los fabricantes de estos aparatos son los únicos que se benefician con este sistema de piratería, ya que cada decodificador cuesta entre 100 y 150 euros".

Una vez pagado, se accede a un sistema que ofrece contenido gratuito conocido como IKS (Internet Key Sharing) o a otras plataformas que en algunos casos exigen pagar una cuota, como la red CCCam, y que ofrecen entre 6.000 y 8.000 canales de pago. El experto en emisiones Nacho Tapia asegura que "el mantenimiento de estas plataformas tiene unos costes elevados, por tanto, los únicos que pueden estar dispuestos a invertir en ello son los fabricantes de los decodificadores".

Lenguaje en clave para no levantar sospechas

Pero es muy difícil atrapar a quienes comercian con esos derechos de emisión privados: "Los fabricantes normalmente están fuera, en China, y utilizan nombres diferentes a los que llevan los decodificadores que venden en las tiendas".

"En Internet circulan tutoriales y todo tipo de información para aprender a piratear los contenidos producidos por canales de pago y hay gente que vende los abonos con su propia tarjeta a través de la red. Usan argots en clave como poner a la venta 'plazas de aparcamiento' a modo de tapadera, para evitar levantar sospechas", sentencia Tapia.

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