Òscar Garcia: "En Inglaterra gusta más el fútbol del Madrid que el del Barça"

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"El Barça siempre ha estado dividido en bandos""Los directivos no se entrometen nunca en el trabajo de los entrenadores en Inglaterra"

Òscar Garcia, exfutbolista de Barça, Valencia y Espanyol, y extécnico de Maccabi Tel Aviv y Brighton

Òscar Garcia, en su etapa como entrenador del Maccabi
Òscar Garcia, en su etapa como entrenador del Maccabi

27 de noviembre de 2014 (23:36 CET)

Òscar Garcia (Sabadell, 41 años) tuvo a dos entrenadores tan dispares como Johan Cruyff y Louis van Gaal en el FC Barcelona. Genial el primero y cartesiano en grado superlativo el segundo, conoce perfectamente la idiosincrasia del club. Después jugó en el Valencia, el Espanyol y el Lleida, pero su ADN es azulgrana. Como técnico alcanzó notoriedad con el juvenil del Barça, pero tuvo que emigrar a Israel para dirigir a un equipo profesional. Con el Maccabi ganó la liga y, un año después, dirigió al modesto Brighton, de Inglaterra. Unos problemas cardíacos frenaron su progresión el pasado verano. Totalmente recuperado, aguarda una nueva oferta. Marcado por la filosofía Barça, es uno de los técnicos con más proyección.

¿Cómo se encuentra?

Muy bien, recuperado de las molestias que tuve en el pecho. Me hicieron todo tipo de pruebas y los resultados fueron satisfactorios. Ahora puedo hacer vida normal y entrenar a algún equipo si me llega una oferta.

El pasado verano fue muy movido, con muchos cambios en su vida.

Rescindí mi contrato con el Brighton, después regresé al Maccabi, abandoné el club por el conflicto palestino-israelí, fiché por el Watford y tuve que dejar el equipo por problemas de salud.

¿El Maccabi ha sido su mejor experiencia?

Fiché por el Maccabi después de entrenar al juvenil del Barça. Quería dirigir a un equipo profesional, una posibilidad que tenía cerrada en el Barça, y Jordi Cruyff me presentó un buen proyecto. Entre él, el presidente y el director general me convencieron. Jordi ha cambiado la mentalidad del club y, sobre todo, ha profesionalizado sus estructuras. El Maccabi no ganaba la liga de Israel desde hacía 10 años y nosotros lo conseguimos cuatro o cinco jornadas antes de que acabara el campeonato. Fue una experiencia muy buena, y aunque no esperaba volver tan pronto, me ilusionaba jugar en Europa.

¿Pasó miedo en Tel Aviv?

No. El sur de Israel es mucho más inseguro que Tel Aviv, donde no murió nadie en momentos de mucha tensión y pese al lanzamiento de muchos misiles. Sólo tuve conocimiento de un fallecimiento por apuñalamiento. Es una ciudad muy protegida, con muy buen clima, espectacular. En mi primer año, las alertas duraron cuatro o cinco días, pero es una situación soportable si estás solo. El pasado verano estuve con mi hija pequeña y nos informaron de que el conflicto podría agravarse durante mucho tiempo. Las restricciones impedían que pudiera desarrollar mi trabajo a pleno rendimiento. Les planteé mi renuncia y sólo me pidieron tiempo para encontrar un sustituto.

¿Es posible la paz entre israelís y palestinos?

Es un conflicto histórico, muy enquistado, con visiones antagónicas. En Israel sólo vives una parte de la realidad y me enteraba de cosas que pasaban por mi familia. Sinceramente, me parece banal decir que lo pasé mal con los muertos que había cada día.

Idolatrado en Tel Aviv, ¿por qué aceptó un reto tan complicado como el de subir al modesto Brighton a la Premier?

Inglaterra me seducía. El Brighton había jugado el play-off de ascenso la temporada anterior y es muy difícil que un equipo lo consiga dos años seguidos. Fue una experiencia muy positiva e intensa. Debutamos en el campo del Leeds, donde había visto jugar al Barça, con Elland Road totalmente lleno. El campo del Brighton logró la mayor afluencia de público y sólo el Derby County, campeón de Inglaterra en 1972, evitó que subiéramos a la Premier.

¿Cómo acogieron los jugadores del Brighton su apuesta por un fútbol más elaborado?

El futbolista inglés, fiel a sus rutinas, es más cerrado que el español. Cuesta mucho cambiar su mentalidad, pero me acogieron muy bien y aceptaron todos los cambios que introdujimos. En Inglaterra se juega un fútbol muy directo y aprendí a buscar soluciones. Todos los clubes de la segunda categoría hacia abajo juegan con dos delanteros y nosotros lo hacíamos con tres. Muchos aficionados, sin embargo, decían que no éramos ofensivos, porque querían un juego más vertical. Tácticamente, el fútbol inglés es muy exigente para un técnico.

¿Y su relación con la junta directiva?

Los directivos no se entrometen en el trabajo de los entrenadores. Cada uno tiene su parcela. El presidente nunca acudió a un entrenamiento del equipo y mi contacto con él se reducía a las reuniones que manteníamos ocasionalmente, con la presencia del director deportivo y el director general.

¿En qué aspectos el fútbol inglés supera al español?

De Inglaterra me quedo con su organización, con sus estructuras muy profesionalizadas, y con las facilidades que tiene un técnico para entrenar. Tienen muy buenos campos de entrenamiento y los estadios están casi siempre llenos.

El reparto de los ingresos televisivos es más equitativo y eso facilita una mayor igualdad

Sí. Las diferencias son menores que en España y hay un aspecto muy importante que favorece la asistencia de los aficionados a los campos. A las tres de la tarde, que es la hora en la que siempre se jugaban los partidos de fútbol en Inglaterra, no se televisa ningún encuentro para favorecer a los clubes de las categorías inferiores. Los aficionados pueden ver a sus equipos y unas horas después seguir por televisión un Liverpool-Everton o un Manchester United-Chelsea.

Usted siempre se ha identificado con el modelo futbolístico del Barça ¿Facilitó su trabajo en Israel e Inglaterra?

En Israel gusta mucho el fútbol de toque y posesión del Barça. En Inglaterra, en cambio, la mayoría de los aficionados se identifica mucho más con el juego del Real Madrid, más directo y contundente. Me chocaba que muchos hinchas me dijeran que se aburrían con el juego del Barça. Ellos prefieren que su equipo llegue más veces al área, aunque sea sin el control del balón. Prefieren un fútbol directo y menos elaborado.

¿El futbolista español es el más valorado en Inglaterra?

Probablemente, por los éxitos del Barça y de la selección española. En Inglaterra valoran mucho un buen pase o un control. El futbolista español ha aportado cosas distintas, más pausa, más calidad, pero tiene que convivir con un fútbol mucho más rápido e intenso.

Usted abandonó el Barça en el mejor momento de su historia, con Pep Guardiola como técnico del primer equipo. ¿Cree que el pasado es el peor rival del Barça? ¿Los próximos años serán muy difíciles?

El fútbol depende mucho del estado de ánimo de cada equipo. Ahora el Madrid está pletórico y en el Barça se dudó de todo después de perder con el Madrid y el Celta. Todo empezó con la derrota en el Bernabéu, pero aquel partido pudo tener un desenlace distinto si Messi hubiera marcado el 0-2. Sinceramente, me cuesta mucho pensar que al Barça le esperan unos años muy difíciles con Messi, Iniesta, Luis Suárez, Neymar, Xavi, Piqué. No creo que el Madrid juegue mejor que el Barça.

¿Cómo valora el trabajo de Luis Enrique?

Luis Enrique es el entrenador que ha puesto la junta directiva. Es un técnico con mucha personalidad y las ideas muy claras. En un club como el Barça siempre hay debates cuando se pierden dos partidos consecutivos, pero lo más importante es mantener la calma.

¿Por qué siempre hay tanta tensión en el Barça?

El Barça siempre ha estado dividido en bandos. Antes de que yo hubiera nacido, ya pasaba. Es muy difícil que todos vayan en la misma dirección. Sólo se consigue con muchos títulos, pero los futbolistas y entrenadores deben centrarse en su trabajo, porque es lo único que pueden controlar.

Usted se formó en las categorías inferiores del Barça. ¿Qué ha cambiado con la nueva Masia en la formación de los jóvenes?

Yo sólo estuve un verano. Entré en el Barça cuando tenía nueve años, pero mis padres querían que estudiara en Sabadell y cada día cogía el tren y el metro. Ahora el fútbol es mucho más global y es difícil encontrar un equipo sin futbolistas de otros países. Antes había un límite de cuatro extranjeros por equipo y casi todos los futbolistas que vivían en la Masía eran catalanes o de otras comunidades españolas. La parte positiva de la globalización del fútbol es que muchos jugadores españoles pueden jugar en el extranjero, una experiencia muy recomendable.

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