O'Callaghan: "El balonmano vivió de un modelo que no era perdurable ni sostenible en España"

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"El balonmano tiene que reinventarse y crear unas estructuras profesionales" "El Barça tienen problemas para competir en Europa porque no está acostumbrado a hacerlo en España"

Xavier O'Callaghan

06 de noviembre de 2014 (00:00 CET)

Xavier O'Callaghan (L'Hospitalet de l'Infant, Tarragona, 1972) formó parte del mejor equipo de balonmano de toda la historia. Fue un actor secundario, pero muy valorado, por Valero Rivera por su carácter competitivo y compromiso. Era el complemento ideal en un FC Barcelona con muchas estrellas, como Enric Masip, David Barrufet y Iñaki Urdangarin. Hoy sigue en el Barça, en un discreto segundo plano, cuadrando números. Es el gerente de las secciones de balonmano, fútbol sala y hockey patines.

¿Cuáles son los países económicamente más potentes en balonmano?

El número uno es Alemania. Después están Hungría, Francia y Polonia. Sus clubes son los que mueven más dinero. En un tercer peldaño está Dinamarca.

¿Por qué el balonmano alemán es el modelo para todos los países?

Alemania tiene dinero, pero sobre todo una gran estructura ejecutiva. Detrás de un buen equipo hay una gestión muy profesionalizada, mucho marketing y grandes pabellones concebidos para pasar muchas horas con la familia. Son recintos cómodos y con capacidad para muchos espectadores. El balonmano, además, está muy arraigado en Alemania. Tiene mucha más tradición que el baloncesto.

¿Por qué el balonmano es un deporte de referencia en países del antiguo bloque comunista, como Hungría y Polonia, sin un gran potencial económico?

Los clubes de Hungría y Polonia, a diferencia de lo que ocurre en deportes que mueven mucho más dinero como el fútbol y el balonmano, pueden competir con los equipos y las selecciones de países mucho más ricos como Alemania y España. Es la modalidad en la que pueden lograr más éxitos y los patrocinadores apoyan a los equipos de sus ciudades. Es un caso similar al de Fernando Alonso. Hasta entonces, la Fórmula 1 tenía poco seguimiento en España, pero con sus victorias se produjo un gran boom mediático y popular. En estos países también hay mucha tradición de jugar al balonmano en las escuelas. En cambio, Polonia y Hungría no son poderosas en baloncesto.

Francia, en cambio, tiene una de las mejores selecciones de fútbol, baloncesto y balonmano.

Francia, hasta hace cinco o seis años, exportaba a sus mejores jugadores de balonmano. Sus estrellas, como Jerome Fernández, se iban a España o Alemania, y su liga no tenía un gran seguimiento. El baloncesto tuvo un gran boom y el Limoges ganó la Copa de Europa en 1993, pero sus clubes han perdido potencial en los últimos años. En balonmano, en cambio, Francia ha sabido vender a sus iconos, sobre todo a Karabatic, que es un deportista muy mediático y global. Su selección, además, ha sido campeona olímpica, de Europa y del mundo. Han creado un producto inspirado en el modelo alemán y han invertido en estructura.

¿Por qué los clubes españoles están en una situación tan delicada?

El balonmano, como otros muchos deportes, vivió de un modelo que no era perdurable ni sostenible en España. El deporte español fue competitivo durante muchos años gracias a las subvenciones públicas y al dinero procedente de la construcción y de las entidades bancarias. Con la crisis económica, este modelo se rompió y no había una estructura que pudiera sostener al balonmano. Hoy sufren todos los deportes porque nadie se preocupó por buscar alternativas a las fuentes tradicionales que aportaban dinero a los clubes.

¿Cómo se puede seducir ahora a las grandes empresas para que inviertan en balonmano?

Ahora es muy difícil que las grandes empresas inviertan en balonmano porque no es un producto TOP ni global. Antes llamaban a la puerta de los clubes sin buscarlos. Las multinacionales prefieren invertir en el fútbol y en los grandes eventos deportivos. Ahora toca invertir otra vez en la base, en la formación de jugadores. El balonmano tiene que reinventarse y crear unas estructuras mucho más sólidas y profesionales. Sin estructura, es imposible crecer.

Barcelona y Zaragoza son las únicas ciudades con más de 300.000 habitantes que tienen un equipo en la Liga Asobal.

En España falta estructura y los pabellones son pequeños. En las grandes ciudades hay mucha oferta lúdica y deportiva que ha perjudicado al balonmano. En Alemania, muchos equipos comenzaron en poblaciones pequeñas y se trasladaron a ciudades más grandes cuando empezaron a ganar títulos.

¿Cómo repercute en el Barça que la Liga Asobal sea tan poco competitiva a la hora de competir con los grandes clubes europeos en la Champions?

El escenario no es el mejor. Tenemos problemas para competir en Europa porque no estamos acostumbrados a hacerlo en la Liga Asobal. El día a día es demasiado fácil.

¿El Barça está entre los tres clubes más poderosos, económicamente, de Europa?

Ahora no. El PSG, con un presupuesto de 14 millones de euros, es el más rico gracias a las aportaciones de Catar. El Kiel y el Veszprem tienen 9,5 millones de presupuestos. Después estamos nosotros, con unos ocho millones.

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