Nihad sueña con el Barça desde un campo de refugiados

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Vive en Belén, y apuesta por la moderación para la resolución del conflicto árabe israelí

Elena Herreros y Nihad en la puerta de su casa

01 de octubre de 2014 (12:15 CET)

Nihad, de 30 años, vive con sus padres, su hermana, cuñado y tres sobrinos en el campo de refugiados de Aza en las afueras de Belén. Este hombre y su familia es un claro exponente de moderación a pesar de las dificultades, pero sólo tiene una ilusión: El Barça.

El campo no es ni más ni menos que una barrio pobre, sin asfaltar y que se identifica fácilmente por la bandera de Naciones Unidas para Palestina (UNRWA) que podemos ver en una de sus calles principales. El campo está cercado por el MURO en donde los jóvenes de su barrio se manifiestan cada tarde tirándole piedras porque quieren salir de esa cárcel. El ejército les responde con pelotas de goma y gases.

Sus padres y abuelos fueron expulsados en el 48 de sus tierras y de su casa que inmediatamente fue demolida.

El abuelo de Nihad murió en el camino y al llegar a Belén el resto de la familia acabó en el campo de refugiados de Aza donde siguen viviendo y en donde horas más tarde de compartir un arroz con verduras con estas periodistas, nacía su tercer sobrino.

Su padre regenta una pequeña tienda de comestibles con la enseña del Barça en su escaparate. Y el sueño de este hombre, que trabaja en las oficinas del cuerpo de bomberos de Jerusalem, es visitar el Camp Nou. Su móvil está programado de forma que en segundos nos demuestra cómo localiza en google Barcelona y a continuación el Camp Nou.

Nihad en la sala de su casa con su madre, su hermana y su sobrino donde ve todos los partidos.Sabe perfectamente el calendario del equipo porque ve todos los partidos desde el saloncito de su casa junto a su cuñado y su sobrino Yousef. Conoce el campo, aunque nunca ha estado en él, los entresijos de los vestuarios, los cambios que debería llevar a cabo el entrenador. No le falta detalle.

Pero a diario Nihad tiene que madrugar para tomar el autobús de Belén a Jerusalem. Un trayecto que podría hacer en quince minutos, le cuesta la mayor parte de los días tres horas, dos veces al día, ya que tiene que cruzar el check point, en donde le harán descender del autobús, le registrarán, le pedirán la documentación a él pero también a todas las personas que comparten con Nihad el trayecto. En el camino suele comentar con otros palestinos las jugadas del día anterior. Es su forma de salir del Muro y del campo de refugiados en donde le ha tocado vivir.

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